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Toponímia urbana en la Salamanca de los Siglos de Oro[1]

José Luis Herrero

 

INTRODUCCIÓN


En la Historia de las Antigüedades de la ciudad de Salamanca del abulense Gil González Dávila, obra publicada en 1606, aparecen -en forma de anexo- los nombres de 139 calles, incluidas en un perímetro de 6366 pasos. Esta obra inaugura la historiografía local[2] y no es más que un repaso de hechos considerados importantes, narrados al hilo de la cronología y de las biografías de los obispos de la ciudad. Su autor, canónigo de la Catedral, tenía fácil acceso a los documentos del Cabildo y en aquellos momentos hacía méritos ante la jerarquía eclesiástica y ante la corte para medrar, objetivo que consiguió: fue nombrado por Felipe III cronista oficial del Reino.

Voy a seguir las huellas etimológicas de los nombres de esas 139 calles del anexo que utilizo como corpus de referencia. Intentaré unir este ejercicio de toponimia urbana con su contextualización en la vida (escritores) y en la ficción (personajes) del siglo XVI: cómo eran aquellas calles y quiénes las transitaron (o las "patearon")[3].

Salamanca, como Bologna, Paris u Oxford, es una ciudad de rancio abolengo cultural. La fundación de Alfonso IX en 1218 de un Estudio general[4] condiciona el devenir de un primitivo castro prerromano (de población vettona) y de una importante población romana en la vía de la Plata, que comunicaba Andalucía con el norte por el costado occidental de la Meseta castellana. La repoblación del siglo XII logra superar la postración de la ciudad en los siglos que siguieron a la invasión árabe. La antigua escuela catedralicia se convierte en una Universidad dispersa en diferentes inmuebles que se unen en el XV con la construcción del edificio de las Escuelas Mayores (más tarde, se levantarán cerca las Escuelas Menores), hoy denominado Edificio Histórico: los Reyes Católicos asumen el mecenazgo de un Estudio de raigambre papal (Benedicto XIII -el Papa Luna- y Martín V en el siglo XV impulsaron sus estudios de manera decisiva).

¿Cuál era (y es) el marco físico de esta ciudad, llamada Roma la chica o la Atenas hispana[5]? Desde el punto de vista orográfico, Salamanca es una plataforma

arenisca con una elevación de 800 metros sobre el nivel del mar[6]. La parte sur ha sido tajada por el río Tormes y tiene un resalte de unos veinte metros. La escorrentía del resalte arenisco discurría por dos ramblas en dirección sur: la vaguada de la Palma -A-(arroyo o valle de los Milagros, también arroyo -seco- de San Francisco) a occidente y la de San Pablo -B- (en la que confluían, a su vez, la de la calle de Palominos y el arroyo de Santo Domingo) a oriente. Estas dos ramblas separan tres tesos: el de San Vicente -1-[7] (al oeste, el del Alcázar -2- (o de San Isidoro o de las Catedrales o Peña Celestina)[8] en el centro y el de San Cristóbal -3- (por su iglesia) al este[9].

Con la repoblación de la ciudad, encomendada en 1102 por Alfonso VI a su yerno Raimundo de Borgoña, comienza a organizarse la Salamanca medieval, que amplia los límites de la romana:


"Cada grupo repoblador levantó su iglesia y sus viviendas en corro, esto es, en torno a un 'corral' o espacio abierto. Las calles partían de cada uno de éstos hacia las puertas de la muralla o hacia el recinto primero, pero más aún hacia la Plaza de San Martín en que se hacía el mercado. Vino a formarse así una red viaria anárquica, pero con cierta organización central polarizada en dicha Plaza"[10].

La muralla de 1147 encierra un territorio de forma ovoide, con un lugar central (la Plaza de San Martín) que poco a poco se va convertir en el centro de la ciudad, en detrimento de la plaza de Azogue Viejo, al lado de la Catedral. Las calles, estrechas y tortuosas, van a ir configurándose entre las iglesias o entre estas y las murallas. En los textos medievales, van apareciendo poco a poco las referencias a sus nombres. Son, sobre todo, documentos de venta de casas, que las sitúan en un contexto en el que la referencia es el lugar público (plaza, mercado) y, sobre todo, las iglesias o las puertas.


En el siglo XVI vive la ciudad su particular siglo de oro. El auge de la Universidad, debido a su prestigio, hace que la ciudad crezca y se formen nuevas calles que van ocupando espacios vacíos, hacia el norte, del perímetro medieval. Los estudiantes pasan de 500, a mediados del XV, a 7.000, en la segunda mitad del XVI. La ciudad en 1505 tiene unos 18.000 habitantes; en 1561, 25.000[11]. Es la segunda ciudad castellana más poblada después de Valladolid[12].



1. LAS CALLES DE SALAMANCA EN 1606


Y, a comienzos del XVII, tenemos las 139 calles del anexo de Dávila. Como es bien sabido, la palabra calle procede del latín callis que significaba 'sendero' en general y, más concretamente, el 'sendero pisado por los rebaños'[13]. 'El camino hondo y estrecho' es la traducción de Nebrija, que daba también los siguientes equivalentes a las palabras latinas: la "calle en lugar poblado" era via, la "calle sin salida" era fundula, la "calle angosta o calleja" era angiportus[14].

Por la misma época que la Historia de las Antigüedades de Salamanca, el siempre sorprendente Covarrubias en su Tesoro escribía s.v. calle:


"Latine callis; quasi via callo perdurata. El veneciano la llama cale, via pública; el italiano la llama ruga y el portugués rua; y en muchas partes le cortan la postrera sílaba, y dizen cal, como cal de Francos. El catalán la llama carrer, como carrer ampla, calle ancha en Toledo… La calle dezimos ser del rey, y assí a ninguno se le puede vedar el passar por ella, salvo quando es con perjuicio de los vecinos"[15].

Como alternativas de calle, nos vamos a encontrar en dicho anexo con las siguientes denominaciones: rúa[16], ronda[17], corral[18] y claustrilla[19].

Los nombres de las calles, la toponimia urbana refleja el modo con el que el pueblo percibe la vida y la cultura (más modernamente, sus dirigentes). Eran denominaciones nacidas espontáneamente, sin normas, hasta épocas relativamente recientes. El nomenclátor urbano va siendo poco a poco asumido por los concejos o ayuntamientos y, consecuentemente, está sujeto a los vaivenes de la moda o de la política[20]. Son huellas del pasado, de los personajes que la pisaron[21], o testigos de hechos relacionados con la historia local[22].

Hoy como ayer son nombres geográficos, de políticos, de santos, de artistas… A veces, hay nombres graciosamente inventados. Una especie de etimología popular, por ejemplo, ha convertido la antigua calle denominada Arroyo de la Lastra (ya se sabe que lastra es 'piedra alargada pulida por el agua') en una inverosímil y misteriosa Adela Lastra, por un feliz conjunción de la abreviatura A., la preposición y el artículo. Otras veces, estos nombres son malévolamente interpretados, como es el caso de la calle Bientocadas (recuerdo -se dice- de un convento de monjas, famosas en la ciudad por el primor de sus tocas). En alguna ocasión, la imaginación también brilla por su ausencia: cuando se amplió la ciudad a mediados del siglo pasado, tres calles nuevas -perpendiculares a otra ya existente- recibieron los nombres de Alarcón, Edisson y Volta, pero la cuarta… se quedó así, Calle Cuarta: se acabó la lista de prohombres (y la cosa quedó en el más puro estilo neoyorkino)[23].

Voy a organizar temáticamente esos 139 nombres de calles del anexo de Dávila y añado, en su caso, los comentarios lingüísticos que considero pertinentes[24]:


IGLESIAS, CONVENTOS O MONASTERIOS.

Fue la manera primitiva de denominar esa realidad ciudadana. La parroquia era el referente fundamental de la vida social. En los textos medievales salmantinos, aparecen:


"calle de Conceyo qua vadit de Sancta Maria ad Sanctum Ciprianum", "della calieia que venit de Sancto Petro et vadit a Sancta María", "la cal que va pora San Salvador" , "la cal que vien de San Gil pora porta del rio", "la calle que va de Porta del Rio para Sancta Maria"…[25];

ARCO DE LA MAGDALENA (1202, hoy la calle del Arco), CLAUSTRILLA DE SAN JUAN DEL ALCÁZAR (1180), RONDA DE SAN CRISTÓBAL (1145), RÚA DE SAN GIL (1203, hoy desaparecida),

N.Rupérez, "La Universidad
de Salamanca…", p.140
RÚA DE SAN MARTÍN (RÚA, 1103, hoy la calle de la Rúa), RÚA DE SANTI ESPÍRITUS (1190);SAN ANDRÉS (al lado de la puerta de San Pablo, 1267), SAN ANTÓN[26], SAN BENITO (1104), SAN FRANCISCO (monasterio), SAN GREGORIO (ermita)[27], *SAN MIGUEL, SAN MILLÁN (XIII), SAN PEDRO (XII), SAN PELAYO (967), SAN POLO (1108), SAN SORES (hospital), SAN VICENTE (monasterio), SANT JUSTE, SANTA ANA, SANTA CATALINA (llaman de TENTENECIO), SANTA CRUZ (a la salida de la Puerta de los Milagros), *SANTA MARGARITA, SANTA MARÍA DE LAS DUEÑAS, SANTIAGO (1145), SOLANILLA[28]DE SAN BLAS, TRINIDAD.

En el caso de la calle del PRIOR estamos ante una denominación relacionada con el antiguo privilegio de que gozaba el superior del monasterio benito de San Vicente, de entrar a caballo por esta calle para las reuniones del Cabildo.


RELIGIÓN: AVE MARÍA (hoy La Latina)[29], CÁLIZ, CANÓNIGA (hoy Horno de la Canóniga), CRUZ, CRUZES, JESÚS[30], OBISPO, ROSARIO[31].


ESTABLECIMIENTOS CIVILES:

CONCEJO DE ARRIBA (antes, de SUSANA o IUSANA -1248-; hoy Zamora), CONCEJO DE ABAJO (hoy Concejo). HOSPITAL DE LOS ESCUDEROS[32].

Colegios mayores[33]: RONDA DEL ARZOBISPO (Fonseca).

Colegios menores: CAÑIZARES, MONTE OLIVETE[34], PLACENTINOS[35], RONDA DE LA MAGDALENA,


ANTROPÓNIMOS

Nobleza salmantina[36]: CABRERA (1290, hoy Espoz y Mina)[37], CORRALES DE ANTÓN PAZ (después Corrales
de la Rúa
y hoy Felipe Espino), CORRALES DE MONROY, CORRALES DE VILLAVERDE, *GODINO (los Godínez), SORIAS, VARILLAS[38].

Religiosos: *CISNEROS, ESCOTO[39], JUAN DEL REY (1250, canónigo de la Catedral).


PERSONAS DESCONOCIDAS: PERIPACHO (desaparecida)[40], PERO COZO (1563, hoy Pedro Cojos), SORDO (de San Martín, desaparecida).

Quizás deban también su nombre a una persona concreta las calles *FIGUEROA, PALOMINO, PALOMO, PINTO y SORDOLODO (hoy Menéndez Valdés)[41].


OFICIOS: ALBARDEROS (hoy San Pablo), BERMEJEROS[42], BOFORDADORES[43], CALDEREROS (1340), CALEROS, CANTEROS, *CARNICEROS, ESCUDEROS (1310, hoy San Pablo), HERREROS (1260, hoy Toro), *IUGUEROS[44], OLLEROS[45], PADILLERAS[46] (hoy Padilleros), TRIPERAS (hoy Rector Lucena), VALDRESERÍA[47] (1409, hoy desaparecida).


COMERCIO: ASSADEROS (hoy Asadería), AZAFRANAL (1380), ESPECIAS, HORNILLOS, MAZAS.


MORFOLOGÍA: ARROYO DE SANTO DOMINGO, ARROYO DE SAN FRANCISCO
(después Alberca de las Agustinas y ahora Ancha), CALLEJA CERRADA, CUESTA DE S. BLAS, EMPEDRADA, LARGA, MAYOR, PEÑA, PEÑUELAS DE SAN BLAS, PIZARRAL, POÇO AMARILLO, POZO DE ALLER[48] (después Pozo Hilera), RODILLO[49] (1380), SIERPE, TRAVIESA (1420).


FITÓNIMOS: *ABROJAL[50], *ACIPRESES, *ALMENDRO, *NOGAL[51], PARRAL (1300, hoy de la Parra), *PINILLA, RAVANAL, *ROMERO, VALFLORIDO (1490)[52], *VIÑA.


TOPÓNIMOS: GIBRALTAR (en el XVIII, calle de Expósitos), SETENIL (1380).

SERRANOS. Era uno de los siete linajes que repoblaron la ciudad en el XII. La habitaban, sobre todo, ropavejeros. De ahí el refrán del profesor Gonzalo Correas: "Entiende: de buenos i malos. En todo ai engaño, sino es en la kalle de Serranos. Es rropería de Salamanka; dicho por ironía"[53].

Pedro de Medina en su Grandezas y cosas notables de España escribe:


"Ella está llena de roperos o mercaderes de hatos y axuares de estudiantes con que están muy ricos. Destos compran los estudiantes, quando entran en Salamanca, todas quantas cosas han menester y quantas quieren de todas las suertes de las que suele aver, camas, colchones, fraçadas, lana, sillas, mesas, atriles, esteras, tinajas, candados, candeleros, caxones, ropas, toda suerte de vestidos, y todas las demás cosas que quieren, porque de todo tienen en gran abundancia; y quando los estudiantes se van, estos mismos roperos les compran los axuares por precios baratos, con la qual grangería ganan mucha hazienda"[54].

PLAZA DEL AZOGUE VIEJO[55] (el Zoco Viejo, hoy la Plaza de Anaya). El mercado nuevo está, a finales de la Edad Media, en la Plaza de San Martín.

Los nombres siguientes responden a diversas circunstancias.

ABRAÇAMOÇAS[56], ACRE (1150, hoy Doyagüe, músico del siglo XIX), *ALEMANES, ALEGRÍA (hoy, calle Bretón), *BELLA, BUENA VENTURA, CANTARRANAS (1480; cerca del Rodillo, 'ojo de agua'), DESAFIADERO (1200, hoy de la Plata), GUARDIANOS[57], GUERRA, LANZA (hoy desaparecida, paralela a Bientocadas), LEONES (aún se conserva un escudo con los animales en bajorrelieve), LOBOHAMBRE (también Hovohambre), LUNA (hoy Reyes Católicos)[58], NOVIOS (1414)[59], *NÚMEROS, *ORMANIEGO, PUERTO DEL QUESO (quizás en la plaza del Caño Mamarón), QUATRO CALLES (1480, hoy tramo de la Gran Vía), RASPAGATOS (hoy Carniceros), RÚA NUEVA (hoy Libreros; abierta después de la Rúa antigua -de San Martín-), TRASGO (después Azotados, hoy Tostado), VANÇO (1508, hoy Banzo)[60].


PUERTAS MEDIEVALES (13):

Topónimos (dirección de las salidas): RÍO, TORO, VILLAMAYOR, ZAMORA.

Iglesia: SAN JUAN DEL ALCÁZAR, SAN LORENZO, SAN POLO[61], SANTI ESPÍRITUS,
SANTO TOMÁS.

Monasterio: SAN FRANCISCO, SAN VICENTE.

NUEVA (también del Sol -orientada al sur-), FALSA (también de San Hilario o de San Clemente).


PUERTAS ANTIGUAS:

PUERTA DEL SOL (al oriente de la ciudad vieja).

SAN SEBASTIÁN (Iglesia).



2. PÍCAROS Y SANTOS.


La calle es lugar de paso y de encuentro, lugar de trabajo (el comercio y los oficios), lugar de fiesta y lugar de ceremonia. En estas calles pasean, viven, respiran seres reales y personajes de ficción. De estos últimos, tomaré como punto de partida el pícaro por antonomasia, Lazarillo, y después el guitón Onofre y Marcos de Obregón (estos dos no "salieron" de la ciudad, sino que entraron en ella).

Lazarillo nace, como es bien sabido "dentro del río Tormes"[62], en la aldea de Tejares. Cuando su padre sufre persecución por justicia su madre "vínose a vivir a la ciudad":


"y alquiló una casilla y metióse a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentando las caballerizas" (p.92).

La iglesia de la Magdalena había sido fundada en 1182 por los repobladores castellanos (como otras de la zona noroeste: San Marcos, San Boal, Santo Tomé). Estaba en la ciudad nueva, en una zona que había sido adjudicada por Alfonso IX a la Orden militar de Alcántara (en una segunda repoblación del siglo XIII).

Un poco más adelante, tras la detención del amante negro, cambia de lugar:


"Y, por evitar peligro y quitarse de malas lenguas, se fue a servir a los que al presente vivían en el mesón de la Solana; y allí, padeciendo mil importunidades, se acabó de criar mi hermanico hasta que supo andar, y a mí hasta ser buen mozuelo, que iba a los huéspedes por vino y candelas y por lo demás que me mandaban" (p.95).

Este mesón estaba al lado del actual Ayuntamiento (entre las actuales calles del Concejo y Zamora)[63]. Este mesón parece que subsiste en el siglo XVIII: cuando se hace el catastro del Marqués de la Ensenada, se asegura que "al presente se halla sin morador por tener obra"[64].

Finalmente, camino del sur, se topa con el toro de la Puente de Salamanca, que merece un artículo en el apasionante Tesoro de Covarrubias:


"… y en el toro querían sinificar ser el dicho río caudaloso y de los famosos, a los quales los antiguos davan forma de toros, pintándolos con cuernos por hazer sus riberas muchas inflexiones y bueltas, a modo de cuernos…".

Lo relaciona con el mito del río Acheloo, cuyo cuerno destrozado por Hércules y tomado por las ninfas, con flores y frutas lo convirtieron en cornucopiae, 'el cuerno de la abundancia'. Es el verraco vettón que fue derribado y lanzado puente abajo en 1834 por una razón ciertamente peregrina: en la interpretación del político de turno que tomó la increíble decisión, era un marrano que había ordenado colocar Carlos I en señal de afrenta en las ciudades comuneras, levantadas contra su poder[65].

Más tarde, el riojano Gregorio González nos sitúa a su guitón Onofre[66] recorriendo las calles salmantinas para acompañar a su señor don Diego:


"Apeémonos en el mesón de Fonsalida, y después de haber despachado el peón y las mulas que llevábamos, fuimos a posar a la calle de Sant Vicente, en la casa del Pasillo, en compañía de unos caballeritos segobianos…." (p.147)

Como veremos después con Marcos de Obregón, es el barrio de la zona occidental, que abarca la vaguada de los Milagros (donde estaba una de las puertas de la Salamanca medieval) y el cabezo de San Vicente, donde se concentran varios colegios (de la Magdalena, de los Ángeles) y conventos (de la Penitencia):


"Tomé mi hatilllo y… lo pasé a casa de dos primos, amigos míos, naturales de Pamplona, que posaban en la calle del Milagro" (p.151)

Finalmente, cita el lugar comercial por excelencia de la Salamanca de la época, en torno a la iglesia románica del santo francés San Martín de Tours, en la zona de repoblación medieval de los francos:


"… creo, si me pusieran en la plazuela de Sant Martín, pudiera vender más hortaliza que la verdulera mejor acreditada…:" (p.152)

Y, como es sabido, su estancia en la ciudad acaba con el robo en las huertas que los jesuitas tenían en el río.

Vicente Espinel[67] en su libro La vida de Marcos de Obregón (1616)[68] nos cuenta su vida de estudiante en Salamanca:


"Y como en esta edad los alientos de la mocedad están tan dispuestos para el mantenimiento, nunca se ve un hombre harto. Acuérdome, que después de haber comido la ración del pupilaje de Gálvez, me comí seis pasteles[69] de a ocho en una pastelería excelentísima, que había en el Desafiadero" (Descanso 12, I, p.205).

Es una calle que aparece con frecuencia en los textos medievales y que parece que debe su nombre
a ser el lugar de "desafío". Era el camino entre las Escuelas y los colegios de Oviedo y Cuenca, hacia el barrio de San Vicente.

Reside en este barrio del monasterio benedictino, cuya suntuosidad fue señalada por varios viajeros.


"Estábamos después de esto tres compañeros en el barrio de San Vicente tan abundantes de necesidad, que el menos desamparado de las armas reales era yo, por ciertas lecciones de cantar que yo daba; y aun las daba, porque se pagaban tan mal, que antes eran dadas que pagadas; y aun dadas al diablo" (I, p.205).

En esa zona estaba la calle de Santa Ana, llamada así por el monasterio del mismo nombre, de las monjas de San Benito:


"No paró aquí la mala ventura de aquella noche, porque estando a la puerta de la calle, por no poder sufrir el pestilencial olor del leño mular, pasó rondando el Corregidor (que al presente era D. Enrique de Bolaños, muy gran caballero, cortés, y de muy buen gusto), y nos dijo: ¿Qué gente? Yo me quité el sombrero, y descubrí el rostro, y haciendo una gran reverencia, respondí: Estudiantes somos, que nuestra misma casa nos ha echado en la calle. Mis compañeros se estuvieron con sus sombreros y cebaderas, sin hacer cortesía a la justicia. Indignose el Corregidor, y dijo: Llevad presos a esos desvergonzados. Ellos, como ignorantes, dijeron: Si nos llevaren presos, nos soltarán un pie a la francesa; y asiéronlos, y lleváronlos por la calle de Santa Ana abajo…" I, p.208).

Finalmente, consigue plaza en el colegio de San Pelayo (al lado del mayor de Oviedo), llamado también de los Verdes por el color de su beca.

También algunos santos transitaron por estas calles. El primero de ellos, aunque fuera del marco temporal en el que situamos nuestro estudio, fue nombrado patrón de la ciudad en 1605 y sus milagros han dado nombre a dos calles.


San Juan de Sahagún. Agustino, colegial de San Bartolomé, es un personaje importante en el siglo XV: taumaturgo y
excelente predicador, también medió en las rivalidades de los nobles salmantinos (los Bandos). La calle Tentenecio y la calle Correhuela recuerdan dos milagros del patrono de la ciudad; en el primer caso, allí detuvo a un toro que provocaba el pánico (en la bajaba de la Catedral al río, en la calle de Santa Catalina); en el segundo se refiere -según la tradición- a la correa pequeña con la que salvó a un niño de morir ahogado en la vecina calle del Pozo Amarillo[70].


Santa Teresa. En las Fundaciones[71], en el capítulo 18, Santa Teresa cuenta "la fundación del monesterio de San Josef, de Salamanca, que fue año de 1570. Trata de algunos avisos para las prioras, importantes". Estando en Toledo, "me scrivió un rector de la Compañía de Jesús de Salamanca, diciéndome que estaría allí muy bien un monesterio de éstos" (p.139).


"Llegamos la víspera de Todos Santos, haviendo andado harto del camino la noche antes con harto frío, y dormido en un lugar estando yo bien mala… No pongo en estas fundaciones los grandes trabajos de los caminos, con fríos, con soles, con nieves, que venía vez no cesarnos en todo el día de nevar, otras perder el camino, otras con hartos males y calenturas; porque, gloria a Dios, de ordinario es tener yo poca salud, sino que veía claro que Nuestro Señor me dava esfuerzo…." (p.140).

En el capítulo siguiente, en el que "prosigue en la fundación" cuenta:


"Ya con la noche entramos en ella… La casa era muy grande y desbaratada y con muchos desvanes…; en ella dormimos esa noche con unas dos mantas que nos prestaron" (p.146).

El "doblar de las campanas" en la noche de todos los Santos provoca el miedo en su compañera: son las campanas del cercano Santo Tomé al frente, las de San Juan de Barbalos en la parte de atrás, las de San Marcos un poco más arriba y las de Santa Isabel, monasterio de monjas, que "… nos hicieron harto buenas obras".

Años después, Lope de Vega escribió la comedia Santa Teresa[72] en la que incluye esta alabanza de la ciudad:


"La más bella ciudad estás mirando,
que el gallardo Pintor del cielo hermoso
repasa, todo el orbe iluminando…
Este es de Salamanca el firme asiento,
pozo de ciencia, fuente milagrosa,
que trae del cielo empíreo el firmamento.
Es madre general tan generosa,
que mil extraños hijos autoriza,
dotándolos de ciencia y renta honrosa".

Y más adelante pone en boca de la Santa:


"Aquí, donde florecen las escuelas,
la séptima fundé, en que me recreo,
a pesar del demonio y sus cautelas".



3. DE ESTUDIANTES Y PROFESORES. Dos itinerarios: Victoria vs. Fray Luis.


Nos vamos también a asomar a la vida cotidiana de un estudiante italiano en cuyo diario aparecen nombres de calles o lugares de la ciudad. Es Girolamo da Sommaia[73]. Nacido en Florencia en 1573, viene a Salamanca el mes de octubre de 1599 a estudiar ambos Derechos (estará ocho años). Escribe un diario en el que apunta los gastos y nos hace una descripción curiosa y rica del ambiente: los libros que se publican (La Historia de las antigüedades de Dávila, donde encontramos nuestras calles)[74], sus relaciones sociales (los Anaya, los Maldonados, el conde Monterrey… Pedro Gómez -el barbero-, sacerdotes, menestrales…), el estreno de las obras de teatro ("Hoggi la Cueva de San Cebrian di Don Gonzalo de Monroy", las predicaciones (en San Vicente, en Santa Isabel….), los entresijos de la vida universitaria, sus relaciones con prostitutas (Petrona, Belisa, Francisca di Salas…"per dolcitudine… 4 reali"), hasta detalles muy íntimos ("In somniis emisi seminem"). Los topónimos urbanos que aparecen son los siguientes:


Collegio Vecchi, del Re, de Cuenca.
LA PUERTA DE VILLAMAYOR. La Casa de las Muertes, Casa Concha.
CALLE ESCOTO: "Al Estudiante de la calle de Scoto per copiare il Tacito" (30-04-07); "A Iuan Dionisio natural de Salamanca, vive a la entrada de la calle de Scoto, detti 3 scartafaceri di Antonio Perez per copiare"). CALLE DE SANTA ANA. CALLE DE ESCUDEROS (vive un tapicero). CALLE DE LAS MAÇAS (Antonio de Rueda -4 hanegas de trigo-; cogen a un ladrón). CALLE DE PEDRO COZO (junto a Santa Clara; vive Doña Carolina Ordóñez). CALLE ZAMORA. CALLE RÚA. CALLE PLACENTINOS (escolar aragonés que muere el 5-8-05). CALLE DESAFIADERO ("Un corriere di sua Maestá che iva a Servila sualigiato e ferito al d."; vive Maria López; ladrón en casa del Ratonero Sordo; vive María López).
CAMPO SI SAN FRANCISCO (es mayordomo de la cofradía de Aragón en el Convento de San Francisco). ESCUELAS ("Riña entre los Médicos" 23-05-05). ARRABAL: parece que vive allí ("Festa en el Arrabal et stettte in mia casa molta gente a vederla"). Feria en el TESO (SAN NICOLÁS). ALLA VEGA. TEJARES.

Y del mundo de los alumnos nos vamos al mundo de los profesores. La lucha por el poder ha sido una constante en todas las institucines y en todas las épocas. En la segunda mitad del XVI, dominicos y agustinos se disputaban el control del Estudio salmantino. Voy a describir el itinerario de Francisco de Vitoria y de Fray Luis de León, en sentidos opuestos (como las ideas de sus comunidades), pero confluyendo en el magisterio de las Escuelas Mayores.

FRANCISCO DE VITORIA. DEL CONVENTO AL ESTUDIO. En sus últimos años de vida, los escolares trasladaban al Padre Vitoria, enfermo de gota y casi paralítico, a la clase de su cátedra de Teología, desde el convento de San Esteban al Estudio (en 1545 ya no pudo ir a Trento y muere al año siguiente).

Atravesaba la actual plaza del Concilio de Trento, subía por la calle de Azotados (ahora El Tostado, en honor de Alonso de Madrigal), dejaba a la derecha el Colegio de Anaya (actual sede de la facultad de Filología) y llegaba al edificio de las Escuelas Mayores. Se podía haber cruzado con Fray Luis (que comenzaba entonces sus estudios).


FRAY LUIS. DEL CONVENTO A LA CÁTEDRA[75].

Fray Luis llega a Salamanca en el curso académico 1542-1543. Tras el corrrespondiente noviciado, ingresa en la orden de los agustinos. Su convento, situado al lado del colegio de Cuenca, era un importante edificio del cual hoy solo quedan los cimientos. En su camino al Estudio, como estudiante primero y como ilustre profesor después, pasaba por la calle Serranos y la calle Traviesa (que atraviesa entre Serrranos y Libreros), después torcía a la derecha para dirigirse a las Escuelas Mayores. Disponemos de documentación sobre los vecinos de las 16 casas de esta calle[76], con los que el poeta y teólogo pudo cruzarse: tres calceteros[77] (Pedro Hernández, Pedro de Burso, Juan de la Cruz), tres encuadernadores (Miguel Sánchez, Villanueva, Dionisio Ramos), un librero (Octaviano Parente), un biolero[78] (Roque de Ávila), un sastre (Juan de Tamayo), dos zapateros (Alvaro Díez, Pedro Falcón), un ropero (Blas del Valle), un estudiante (Jerónimo González) y un jubetero (Manuel Álvarez).


En fin, pícaros, santos, alumnos, profesores que caminaron por las calles de aquella Salamanca que en el Licenciado Vidriera recibe una de sus más famosas alabanzas: "... que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado".







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  (  ) http://www.solunet.es/~blesa/geocalle.htm (Sobre Blesa, pueblo de Zaragoza)





Notas


[1] Esta ponencia fue presentada en el encuentro Il cammino e la strada (Gli spazi del romanzo nascente), celebrado los días 4 y 5 de Marzo del 2004 en la Università degli Studi del Piemonte Orientale de Vercelli y organizado por José Manuel Martín Morán.

[2] La segunda historia local se la debemos a Bernardo Dorado en el siglo XVIII. En el XIX, se publica La reina del Tormes del periodista Araújo y la Historia de Salamanca de Villar y Macías. Cfr. también la más actual Historia de Salamanca, dirigida por José Luis Martín.

[3] Dejamos en el campo a los rústicos de Juan del Encina y de Lucas Fernández, con su dialecto sayagués, que alguna vez asoman a los mercados de la ciudad.

[4] La fundación del estudio de Palencia es anterior -finales del XII-, pero pertenecía al reino de Castilla; el de Salamanca es el primero del reino de León. Covarrubias, s.v. Salamanca, cree (y fue una creencia muy extendida en aquel momento) que "El rey don Fernando el Santo… pasó la universidad de Palencia, que fundó don Alonso, su abuelo, a la ciudad de Salamanca, cerca del año 1240".

[5] Gil Dávila defendía, en su afán de ennoblecer los orígenes de la ciudad, una explicación etimológica curiosa: Salamanca era la unión de Salamina (la fundó el hijo del rey, Teucro) y Ática.

[6] Salamanca es un lugar estratégico, con tres características que permitieron superar la crisis del periodo árabe: 1) es una ruta natural de comunicaciones entre el suroeste y el noroeste de la Península (lo que se llamó la vía de la Plata: al parecer término árabe, que significaba 'camino empedrado'); 2) el vado del río y el teso en el que se asienta la ciudad, que permitió una fácil defensa; 3) es una zona de tránsito de dos zonas litológicas y edáficas distintas: la situada al norte, de areniscas de la era terciaria (la agrícola de los vacceos) y la sureña (de pizarra, cuarcita y granito la forestal y ganadera de los vettones: ese toro o verraco de la Puente que abrió los ojos a Lázaro).

[7] Llamado así por el monasterio de Benedictinos. Parece que fue el asentamiento primitivo de la población. Fue destruido en 1812 por los cañones de Marmont y de Wellington. Correas, en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627, ed. de L. Combet, Castalia, Madrid, 2001), recoge el siguiente: "Media plaza, medio puente, medio claustro de San Vicente".

[8] También existe al lado de la antigua muralla, frente al río Tormes, el huerto de Calixto y Melibea. Estos topónimos no entran en nuestro marco temporal de estudio, pero hay que recordar que Salamanca es un posible escenario de la tragicomedia de Rojas, estudiante aquí.

[9] Sigo la descripción de A. Cabo, Salamanca: personalidad geográfica de una ciudad…

[10] A. Cabo, op. cit., p.13.

[11] N. Rupérez, "La universidad de Salamanca en la ciudad...:", p.118.

[12] Hay un dibujo de la ciudad: Antón van den Wyngaerde, en su visita a Castilla de Vieja y León de 1570, último desplazamiento conocido, dibuja Salamanca (ÖB.29, Österreichische Nationalbibliothek de Viena), entre 1562 y 1570. Cfr. R.L. Kagan, Ciudades del Siglo de Oro…

[13] Aún queda algo de este significado primitivo en la tercera acepción del diccionario académico: "f. Camino entre dos hileras de árboles o de otras plantas…"

[14] Dictionarium latinum-hispanicum, (Salamanca, 1492), estudio preliminar por G. Colón y A.-J. Soberanas, facsímil, Barcelona, Puvill Editor, 1979. Vocabulario de romance en latín, (Salamanca, ¿1495?); ed. facs. de la RAE, Madrid, 1951; Madrid, Castalia, 1981.

[15] Tesoro de la lengua castellana o española (Madrid, 1611), ed. F.C.R. Maldonado, Castalia, Madrid, 1994.

[16] Procede del lat. ruga, 'camino', significado documentado en latín vulgar en el siglo VIII. Covarrubias la define como "la calle ancha y principal en una ciudad, como la rúa de Salamanca, a ruendo, por los que van y vienen por ella, o porque son espaciosas y corre por ellas libremente el viento; de ruah nombre hebreo o caldero que vale viento".

[17] Según el DRAE en su 6ª acepción es "cada uno de los paseos o calles cuyo conjunto circunda una ciudad o la parte antigua de ella". Efectivamente, veremos la del Arzobispo, la de San Cristóbal (hoy aún existe la Ronda de Santi Espíritus y la Ronda del Corpus).

[18] En la zona norte de Salamanca hay tres calles que recuerdan la forma de levantar las casas en torno a una iglesia como he comentado más arriba: Corrales de Monroy, Corrales de Villaverde y Corrales de Antón Paz.

[19] El DRAE recoge aún el significado de 'galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento' (San Juan del Alcázar).

[20] En Salamanca, durante la dictadura del general Franco, la calle de José Antonio sustituía a la vieja Azafranal de nuestro anexo. La plaza de Onésimo Redondo hoy ha vuelto a ser la rotunda Plaza de la Libertad.

[21] Pedro Ciruelo, el maestro Ciruelo, fue un matemático muy conocido en su época; los Portales de Camiñas en la Plaza de San Julián recuerdan a un vendedor de sanguijuelas con ese nombre; César Real de la Riva y Antonio Llorente Maldonado fueron dos recordados profesores míos.

[22] Por ejemplo, hoy existe una calle denominada Lunes de Aguas, en el barrio de Tejares, que se refiere a una tradición relacionada con la abstinencia cuaresmal: el lunes siguiente al Domingo de Resurrección los estudiantes cruzaban en barcas el Tormes para recoger a las prostitutas que habían sido retiradas por el Concejo a la Mancebía -un edificio en la otra orilla- durante los días de abstinencia de "carne"; hoy aún ese día todos los salmantinos salimos al campo (cualquier lugar de los alrededores) a tomar el hornazo, una especie de pan con chorizo.

[23] Entre los casos curiosos, merece destacarse el cambio meliorativo del nombre: la calle de los Asesinos pasó a ser la más discreta calle del Silencio.

[24] Marco con un asterisco aquellas calles que no he conseguido identificar en la bibliogafía que he manejado. Entre paréntesis señalo la primera documentación del nombre de la calle.

[25] Documentos de los archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), ed. J.L. Martín…

[26] Aquí nació Francisco Montejo, conquistador de Yucatán. Es parte de la actual calle del Rosario.

[27] Fundada a mediados del XV, en la antigua parroquia de Santa Cruz, aneja al Hospital de la Pasión y Santa Susana.

[28] Es el diminitivo de solana, 'sitio o lugar donde el sol da de lleno'.

[29] Se conserva aún la casa de Beatriz Galindo -Galíndez- (1475-1534), profesora de la reina Isabel y llamada la Latina por su gran dominio de esta lengua, que probablemente aprendió de Nebrija. También lleva su nombre un barrio céntrico de Madrid.

[30] Entre la Rúa y San Pablo, antes de llamó calle del Otero (está efectivamente en una cuesta bastante pronunciada).

[31] Probablemente por el hospital de Nuestra Señora del Rosario, levantado en 1327 y desaparecido en 1581 cuando se unieron los hospitales. En su solar los basilios edificaron su colegio en 1621. También puede deber su nombre al hecho de que el ábside de la capilla de Nuestra Señora del Rosario de la iglesia de San Esteban da a esta calle.

[32] Probablemente es el Hospìtal de San Cosme y San Damián, llamado también Hospital General. Hoy es la calle de la Condesa de Almarza.

[33] En el XVI había cuatro colegios mayores (San Bartolomé o Anaya o el Viejo, Oviedo, Cuenca, del Arzobispo o Fonseca), veintidós colegios menores y cuatro colegios de órdenes militares (Cfr. N. Rupérez, op.cit., p.138).

[34] Este colegio se fundó en 1490 para clérigos pobres (también tenía de nombre de Santa María y de Todos los Santos). San Bernardo de Tolomeo (1272-1348) había fundado la congregación benedictina de los olivetanos, llamada así porque su primera abadía estaba en el Monte Olivetto, en Siena.

[35] Colegio de Plasencia, fundado en 1336. A los alumnos se les denominaba con el gentilicio de placentinos.

[36] Cfr. B. Dorado, Compendio (Monroyes y Godínez, p.342; Paces, p.545).

[37] Don Diego Ponce Cabrera, gobernador o rico-ome, otorga la concesión de la iglesia de S. Cristóbal en 1145.

[38] B. Dorado. "Los Rodríguez de las Varillas. Antigua y nobilísima familia… Desciende por línea recta de el Infante Don Vela, Repoblador de esta Ciudad por los años de 1110, de la Real Casa de Aragón…" (p.538). Más adelante, nos aclara la etimología del apellido: "Toda la familia que tubo Don Rodrigo tomó el Apellido de las Varillas en atención al Escudo de sus Armas que eran las cinco barras de Aragón" (p.539).

[39] Seguramente debe el nombre a la cátedra menor de Teología del Estudio salmantino. Se explicaba la Biblia, las Sentencias de Pedro Lombardo, la Suma Teológica de Santo Tomás, a Durando y al franciscano escocés Juan Duns Escoto (el doctor sutil), cuyos Comentarios a la Sentencias de Pedro Lombardo eran un libro de texto. Era la de Teología en el XVI una facultad con grandes teólogos (Francisco de Vitoria, Melchor Cano, Domingo de Soto, Fray Luis de León….), aunque no demasiados alumnos (había muchos más en Derecho canónigo y civil). Se enseñaban tres escuelas o tendencias: la tomista, la escotista y la nominalista (Durando).

[40] Hay documentación de 1276 como Pelay (variante de Pelayo) Facha. Estaba situada a la izquierda de la calle de Concejo de Arriba, viniendo de San Martín. Hoy forma parte de la Plaza de la Libertad.

[41] En la Edad Media había un callejón, al lado de San Martín, llamado del Sordo.

[42] En Covarrubias aparece, en la definición de bermejuela, lo siguiente: "Son unos pezes pequeños como bogas, que tienen muchos huevos y se crían en algunos arroyos, como en Salamanca en el del Zurguén. Tienen las branquias coloradillas y bermejas, de donde tomaron el nombre". Se dice que en esa calle vivían pescadores de bermejuelas.

[43] "bohordo. (Del fr. bohort). 1. m. Junco de la espadaña. 2. m. Lanza corta arrojadiza, usada en los juegos y fiestas de caballería. 3. m. En los juegos de cañas y ejercicios de la jineta, varita o caña de seis palmos y de cañutos muy pesados…". Hoy es la calle Bordadores (parece que con etimología popular).

[44] 'yuntero'. Aún se denomina Ronda de Labradores a la zona norte inmediata a la antigua muralla.

[45] "Fabricante o vendedor de ollas y otros utensilios de barro".

[46] "padilla. 2. desus. Horno para cocer pan, con una abertura en el centro de la plaza, por donde entra el aire para la combustión y se saca después la ceniza".

[47] "baldrés. (De or. inc.; cf. fr. ant. baldret). m. desus. baldés". "baldés. (De baldrés). 1. m. Piel de oveja curtida, suave y endeble, empleada especialmente para guantes". Cerca de esta calle y paralela al río están hoy la Ribera de Curtidores y las Tenerías.

[48] "allén. adv. p. us. allende (|| de la parte de allá)".

[49] En el DRAE aparece como salmantinismo con el significado de 'prado situado entre tierras de labranza'. Rodiello era un ojo de agua que producía una zona verde (en Monleras, pueblo de mi compañero y maestro José A. Pascual, existe una zona que se denomina Los Arrudillos, con esas características). Esta calle está al lado de la del Grillo, que parece que tiene nada que ver con el animal, sino con la palabra leonesa grillo, en castellano grijo 'conjunto de guijas', en referencia a algún manantial. Derivan ambas formas del latín aquilea (petra).

[50] "abrojo. (Del lat. aperi oculum, ¡abre el ojo!). m. Planta de la familia de las Cigofiláceas, de tallos largos y rastreros, hojas compuestas y fruto casi esférico y armado de muchas y fuertes púas. Es perjudicial a los sembrados…".

[51] Según Cuadrado, fuera de las murallas, en la vega del Tormes.

[52] Ya desaparecida, estaba entre la calle de las Mazas y la antigua Plaça del Rey.

[53] Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), Madrid, Castalia, 2000.

[54] Grandezas y cosas notables de España, Alcalá, 1595, fol 22. En Obras de Pedro de Medina. Edición de Ángel González Palencia. C.S.I.C. Madrid, 1944.

[55] "azogue2. (Del hisp. assúq, este del s?q, este del arameo s?q?, y este del acadio s?qu[m], calle). m. Plaza de algún pueblo, donde se tiene el trato y comercio público".

[56] Por encima de la iglesia de la Magdalena, entre la calle Zamora y el corral de San Marcos, enfrente del Arco de la Magdalena (hoy es una estrecha calleja, que lleva el nombre de Bravo, en honor del comunero). Quizás el hecho de ser calle pequeña y apartada facilitara "el abrazo" de las parejas de enamorados.

[57] "guardián. 2. m. En la Orden de San Francisco, prelado ordinario de uno de sus conventos".

[58] Al otro lado, en la calle Zamora, de la llamada calle del Sol (hoy Vázquez Coronado). En la prolongación de esta útima estaba la calle Sin Sol.

[59] Parece que recibió este nombre porque era la calle por donde llegaba la comitiva de las bodas hasta la iglesia de San Mateo (en la actual de San Juan de Sahagún).

[60] Quizás 'losa gruesa clavada en la tierra que con otras compone una cerca' (está en la zona de la calle del Rodillo -cfr.-), significado que tiene en la Sierra de Gata, en Asturias y en Sanabria, según Corominas, que cree que procede del celta *wankjos.

[61] Era probablemnte el tramo final de la actual calle San Pablo, que tuvo diferentes denominaciones según los tramos (Albarderos, la Salina, Menores, San Adrián, San Pedro y San Pablo).

[62] Lazarillo de Tormes, ed. de A. Blecua, Madrid, 1974, p. 91.

[63] C. Castro (en su edición de Taurus, 1976), lo sitúa en la calle de la Bola, que es hoy una calleja situada detrás del Ayuntamiento, en la calle Toro, llamada Doctor Peñuela.

[64] Salamanca 1753. Según las respuestas generales del Catastro de Ensenada, Tabapress, Madrid, 1991, intr.. M. Artola. Parece que estaba exactamente al lado de la actual cafetería Las Torres.

[65] Treinta y cinco años después, se rescató y se llevó al convento de San Esteban. En 1954 se devolvió a su lugar habitual.

[66] Ed. de F. Cabo, Logroño, 1995. Cfr. también el estudio de E. Moratilla, "El Guitón Onofre en la tradición picaresca" en Imago Hispaniae. Homenaje a Manuel Craido de Val, Reichenber, Kassel, 1989, pp.477-492.

[67] Sigo la edición del Cervantes virtual: http://www.corpusdelespanol.org/textos.

[68] Ed. de S. Carrasco, Madrid, Castalia, 1972 (2 vols.).

[69] Parece que eran de hojaldre relleno de carne.

[70] Según otra interpretación -con más fantasía- porque, al huir de la multitud que lo aclamaba, decía "Corre, vuela…".

[71] Ed. de G. Mancini, Madrid, Bitácora, 1970.

[72] Cervantes virtual. Edición digital a partir de Obras de Lope de Vega. Vol. XII Comedias de vidas de Santos, Madrid, Atlas, 1965 (Biblioteca de Autores Españoles), pp. 248-305.

[73] G. Haley, Diario de un estudiante de Salamanca, La crónica inédita de Girolamo da Sommaia (1603-1607), Universidad de Salamanca, 1977 (BUS, ms. 702).

[74] "El Rationero Gil González fui a mi casa di notte a leggere la Historia che ha scritto di Salamanca" (VIII, 30,122).

[75] Es interesante a la biografía dialogada que publicó M. Fernández Alvarez, Fray Luis de León, la poda floreciente (1591-1991), Madrid, Espasa, 1991.

[76] El Concilio Laterense IV (1215) había establecido el precepto de confesar y comulgar anual, al principio de Cuaresma. Los curas parroquiales debían hacer "padron de todos sus feligreses que se confiesen y comulguen en sus Parroquias" (se conservan en el Archivo Diocesano). La calle Traviesa pertenecía a la parroquia de San Isidro. Estos datos están sacados del trabajo de B. Hernández, "Padrones de confesados y comulgados' de la diócesis de Salamanca en los años 1582 y 1583"…

[77] "2. m. y f. Persona que hace y compone medias y calcetas. 3. m. Maestro sastre que hacía las calzas de paño.)".

[78] violero: 'constructor de instrumentos de cuerda'.





— per citare questo articolo:

Artifara, n. 6, (gennaio - dicembre 2006), sezione Monographica, http://www.artifara.com/rivista6/testi/salamanca.asp


© Artifara

ISSN: 1594-378X



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