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Los errores espontáneos en la producción lingüística

Nieves Mendizábal de la Cruz

 

Uno de los aspectos de la psicolingüística que en menor profundidad se ha estudiado, y no por ello deja de tener una gran relevancia en la investigación sobre el funcionamiento del lenguaje, ha sido el análisis de los errores espontáneos que se producen en el habla. Fournié[1] ya había señalado hace muchos años que “el discurso es la única ventana mediante la que un fisiólogo puede observar la vida cerebral”; en este trabajo nos hacemos eco de esta opinión y vamos a intentar deducir el porqué de estos errores de habla que se originan en la lengua materna del hablante[2] y que nos adelantan algo sobre la localización de las funciones lingüísticas en las diferentes partes del cerebro y la forma de cómo producimos el habla. No resulta tarea fácil averiguar las causas de estos errores que no siguen un patrón determinado en su realización, pero aún más complicada es su clasificación en diferentes tipos y modelos.

Trataremos de encontrar una respuesta lingüística a los fallos espontáneos del habla; estos errores han sido recogidos mediante grabación encubierta a un grupo de 20 sujetos a lo largo de seis meses que duró la investigación. Una vez recogidas las muestras de habla procedimos a la clasificación en tipos de errores y causas por las que estos se producen. Los ejemplos que se citan en este trabajo son sólo una parte de los 1.000 errores que recogimos en este tiempo de investigación[3]. Al final del estudio ilustramos en una tabla los porcentajes de errores espontáneos orales que hemos encontrado; recoger en una tabla los datos estadísticos nos ayudará a extraer unas conclusiones sobre el procesamiento del lenguaje oral en la mente humana.



1. INTRODUCCION: LA PRODUCCIÓN DEL LENGUAJE


En la producción del lenguaje se estudia el proceso por el que un hablante transforma un concepto mental en un enunciado oral, basándose en los datos que nos aportan los errores espontáneos del habla. Precisamente conocer una lengua es saber cómo se produce y comprende un conjunto ilimitado de enunciados. Cualquier hablante nativo realiza esta tarea sin esfuerzo alguno, sin consciencia de cómo lo hace y a una velocidad de 150 palabras por minuto. Estas tres características, facilidad, inconsciencia y velocidad son relevantes a la hora de entender los errores espontáneos del habla.

El proceso de producción del habla es un proceso onomasiológico, que va del concepto a la expresión, originándose en el cerebro del hablante y pasando por un nivel fonológico de órganos vocales, un nivel acústico, de ondas sonoras que funcionan como principal canal de información entre los participantes, y un nivel fisiológico que se ubica en el oído del oyente para terminar en el nivel lingüístico del interlocutor siendo estas dos últimas fases, estadios que pertenecen a la comprensión lingüística.

Pillsbury y Meader ( 1928:92-93) observaron que “el lenguaje tiene su origen en la mente del hablante, que el hombre primero piensa y después expresa ese pensamiento en palabras...”[4]. El habla supone el control de los movimientos articulatorios, y el sistema articulatorio se extiende físicamente desde la parte delantera del cráneo hasta la base del tórax y comprende un amplio conjunto de huesos y músculos. Las representaciones léxicas son como las entradas de un catálogo en las que van escritas las propiedades de cada una de las piezas. Nuestro cerebro realiza una especie de escaneado de esas entradas y las copia en un mecanismo que se encargará de dar órdenes a los componentes de nuestro sistema articulatorio para lograr emitir las palabras. Es en este nivel de la producción del habla donde podemos localizar los errores, así como en la repetición de esquemas que se tienen que adaptar a un número limitado de segmentos, que encajan en las posiciones definidas por esos esquemas que se tienen que adecuar a las miles de palabras que componen el léxico de una lengua.



2. ERRORES ESPONTÁNEOS DEL HABLA


Cuando Lashley (1958)[5] expuso que pensamos con palabras y que estos pensamienos acuden a nuestra mente bajo una forma gramatical de sujeto, verbo, objetos y complementos, sin que sepamos cómo hemos producido la oración, tenía en parte razón, pues es cierto que no tenemos ni idea de cómo se produce esta estructura oracional, pero no es menos cierto que los pensamientos muchas veces no se presentan en nuestra mente bien formados gramaticalmente, ni elegimos las palabras apropiadas. Todos los seres humanos, tanto en el papel de hablantes como de oyentes, no en pocas ocasiones hemos realizado cruces en nuestras emisiones lingüísticas, es decir, hemos cometido errores espontáneos del habla o lapsus linguae. Estos errores, aunque resultan desagradables para quien los emite y graciosos para quien los escucha, son de suma relevancia para la investigación lingüística porque nos informan de un conjunto importantísimo de datos sobre la producción del habla. Todos sabemos que nuestra capacidad de almacenamiento del cerebro es limitada y que no podemos dar cabida a un conjunto infinito de enunciados; por lo tanto, inevitablemente, tenemos que emitir mensajes encadenando y organizando ese número limitado de elementos en nuestro cerebro.

Volviendo a los datos que nos aportan los errores espontáneos, su análisis nos muestra varias cosas; por un lado que las unidades lingüísticas son unidades discretas, algo que todo estudiante de lingüística conoce en teoría, pero que en la producción oral no puede ser percibido a simple vista ya que la señal vocal es bastante continua[6]. ¿Por qué un error espontáneo del habla nos informa de que las unidades lingüísticas son discretas o discontinuas? Cuando los sonidos o palabras los producimos de forma incorrecta o los ordenamos mal dentro del propio discurso, observamos que los signos lingüísticos son unidades que se separan, que no forman un todo sin límites[7] entre unos y otros, pues de ser así, no cometeríamos el error en una palabra o en un sonido concreto.

Asimismo, los errores nos informan de que las emisiones lingüísticas se componen de unidades de diferente tamaño y clase, todas ellas susceptibles de lapsus linguae; a mayor tamaño, más posibilidad de errar en su emisión.

Por otro lado, los errores nos aportan un dato: el lenguaje es productivo, ya que un error es una formación original, nunca dicha ni oída con anterioridad, creadora de neologismos léxicos pero siempre dentro de unas normas de la fonología de cada lengua.



2.1. LOS ERRORES ESPONTÁNEOS EN EL NIVEL FONOLÓGICO


Los errores los podemos encontrar en todos los niveles; en el nivel fonológico[8] observamos continuamente fonemas que se anticipan, es decir, sonidos que aparecerán con posterioridad en la emisión y surgen de forma inapropiada antes de lo previsto; o errores de perseveración, un sonido que ya ha sido emitido reaparece después en una localización incorrecta dentro de dicha emisión; o errores de intercambio de fonemas, uno de los más frecuentes. Veamos algunos ejemplos:

- Errores de anticipación:

Consisten en que los sonidos que aparecerán con posterioridad en la emisión, surgen de forma inapropiada antes de lo previsto.

Ejemplos:


Abro la puerta de adelante > abro la puerda de adelante ( anticipación de la consonante /d/ )
De repente cojo > de repento cojo.... (anticipación del fonema /o/)
Épocas críticas > éprocas críticas ... (anticipación de la vibrante /r/)
Traje largo > trajo largo[9] ... (anticipación de la vocal /o/)
No se ha dado cuenta > no se ha dada cuenta ( anticipación de la vocal /a/)
Se ha producido un gran ajetreo de gentes > se ha produjido un gran ajetreo ( anticipación de consonante velar /x/.
¿Qué estará haciendo esta? > ¿Qué estará hasiendo esta? (anticipación de la /s/)


- Errores de perseveración:

Cuando un sonido ya emitido en un enunciado reaparece después en una localización incorrecta dentro de dicha emisión.

Ejemplos:


Te has dado cuenta de que tocas bien la batería > Te has dado cuenta de que tocas bien la botería (persevera la vocal /o/)
Está el taburete > Está el tabureta (persevera la vocal /a/)
Un haz de conceptos > Un haz de conceztos (persevera la consonante (/z/)
Ha habido dos muertos en el encierro de hoy > ha habido dos muertos en el entierro de hoy (persevera la consonante /t/)[10]
Resultado cifrado en.... > Resultado ciflado en.... (persevera la consonante /l/).


- Errores de intercambio de fonemas:

Son fonemas omitidos o añadidos (inversión)

Ejemplos:


Comprando dos cables > complando dos cabres ( intercambio de grupos consonánticos).
Atracadores > atacradores
En absoluto > en absuelto
El omóplato del hombre > el omóprato del hombre[11]


Cuando analizamos los errores que producimos en el habla, observamos que los rasgos fonéticos pueden desordenarse de manera independiente. Los rasgos distintivos de un fonema se combinan para dar cuerpo a los fonemas y estas combinaciones se agrupan en conjuntos binarios de rasgos /+/ -/ sonoro/, por ejemplo, en la consonante /d/ y /t/ que comparten el rasgo /+dental/. En ocasiones invertimos el rasgo distintivo de una consonante y es cuando surgen los errores fonéticos en palabras como: “dame los domates” en lugar de “dame los tomates”. Lo que sí hemos comprobado en este nivel del discurso es que los rasgos de las consonantes nunca se intercambian o influyen en los rasgos de las vocales y viceversa. Con esto apoyamos la hipótesis de que los segmentos lingüísticos poseen una estructura jerárquica en oposición a teorías anteriores que sostenían que los segmentos eran haces desordenados de rasgos distintivos.


Necesito de tu apoyo y de tu buena disposición > necesito de tu apoyo y de du buena disposición ( se invierte la sonoridad; + sonoro / - sonoro)[12].

¡A callar y a escuchar! > ¡a chacar y a escullar! ( inversión de la sonoridad)


Además en este nivel nos podemos encontrar con cadenas de sílabas desordenadas pero siempre siguiendo una ley estructural en lo que respecta al lugar silábico: las sílabas iniciales se intercambian por las iniciales, las finales por las finales. Lo mismo sucede con la entonación, ya que el acento de las palabras y frases también son unidades susceptibles de errores, por lo que hay que ver al acento como una unidad de producción independiente de las demás unidades segmentales.



2.2. LOS ERRORES ESPONTÁNEOS EN EL NIVEL MORFOLÓGICO


En el nivel morfológico encontramos errores espontáneos de selección de palabras y errores de colocación, lo que corrobora la tesis de que las palabras son unidades discretas en el proceso de producción. En nuestro corpus de errores espontáneos recogemos ejemplos de intercambio de palabras o errores en la colocación. Los errores de anticipación o de intercambio, tanto en el nivel fonológico como en el morfológico y sintáctico, nos demuestran que el discurso se planifica de antemano, que no se produce de unidad en unidad. El hablante sabe lo que va a decir mucho antes de enunciarlo.

Está comprobado que se producen más pausas o disfluencias delante de las palabras de contenido pleno como nombres, verbos, adjetivos, que ante palabras funcionales como artículos, auxiliares, preposiciones, etc. Esto refleja la forma en que accedemos a nuestro lexicon y recuperamos las palabras. También es muy normal encontrar errores en los morfemas flexivos y derivativos que nos llevan a postular la tesis de que las reglas de la morfología flexiva y derivativa se conocen incluso cuando cometemos lapsus linguae ( ej.: tomé mucho el sol y me produjo esto: me produció esto. / está funcionando el contestador: está contestando el funcionador)[13]. Nos podemos encontrar una regla regular que se ha aplicado a una forma irregular, una regla que se debería haber aplicado y no lo hace o una regla que se aplica de forma errónea. El hablante nativo sabe qué oraciones de una lengua están bien formadas o son gramaticales y cuáles son agramaticales.[14]

Hay muchos ejemplos de lapsus lingua que nos revelan que los hablantes de las lenguas tienen un conocimiento interiorizado de las reglas de la morfología, ya que estas salen a la luz en los errores del habla a través de los mecanismos de acomodación y de la creación de palabras no lexicalizadas morfológicamente compuestas. El uso y conocimiento de estas reglas se manifiesta en enunciados donde una regla regular se ha aplicado a una forma irregular, donde una regla que debería aplicarse no lo hace o donde una regla se aplica de forma errónea[15]. Un ejemplo de esto que venimos diciendo lo tenemos en:


He ponido las cosas en su sitio ( he puesto).
En este asunto ya llueve sobre mojido ( mojado)




2.3. LOS ERRORES ESPONTÁNEOS EN EL NIVEL SINTÁCTICO


En el nivel sintáctico los errores espontáneos que involucran a más de una palabra nos evidencian que las unidades por encima de ésta ( sintagmas, nexus, oraciones) funcionan como unidades en el proceso de producción del discurso. Los errores más frecuentes en este ámbito son las inversiones o intercambios de sintagmas, pero siempre siguiendo las normas sintácticas de sintagma nominal, verbal, preposicional, ya que no se han registrado ejemplos de errores en los que un sintagma nominal se haya intercambiado por error con otro verbal o preposicional. Además el mayor porcentaje de errores se produce entre palabras que pertenecen a la misma cláusula.[16] En el siguiente epígrafe tendremos oportunidad de ver ejemplos de este nivel, aunque se producen en menor medida que en los demás niveles.



2.4. LOS ERRORES ESPONTÁNEOS EN EL NIVEL SEMÁNTICO


En el nivel semántico también comprobamos que los errores de sustitución y fusión de palabras se producen cuando esas palabras son similares en su aspecto semántico o fonológico. La palabra que se pretendía enunciar y la que se dice comparten en su parte inicial semejanzas en todos o alguno de los aspectos lingüísticos. Obsérvese el ejemplo tomado del corpus de errores espontáneos del habla de Susana del Viso, J. M. Igoa y J. E. García Albea:


-Jesús hizo hablar a los ciegos (mudos)
-Es un pastor animal ( alemán)
-Subir la ventana ( persiana)


Es interesante observar que en los errores espontáneos por sustitución, los nombres sustituyen a los nombres, los verbos a los verbos y cada clase gramatical es sustituida por su clase gramatical. Esto indica que el hablante determina de antemano la clase gramatical.



3. REPERTORIO DE ERRORES ESPONTÁNEOS


Para la elaboración de este breve repertorio de errores espontáneos[17] hemos recurrido a la grabación encubierta de 20 sujetos que fueron observados a lo largo de medio año. La mayoría de los errores fueron grabados pero en ocasiones, al ser una conversación espontánea y no tener la grabadora encendida, tuvimos que tomar nota del error que el hablante acabada de cometer.

Cada uno de los errores pertenece a situaciones diferentes y a distintos días. La muestra se compone, como hemos dicho, de 20 sujetos, 10 hombres y 10 mujeres de edades comprendidas entre 20 y 30 años, de clase media-alta, con nivel universitario de estudios o recién licenciados, valederos del calificativo de hablantes nativos ideales, con competencia lingüística en la lengua española y de sus reglas gramaticales.


El repertorio de errores espontáneos recogidos en las grabaciones es el siguiente:



1. Venía tan borracho que tropié con la acera justo cuando iba a cruzar la caille y Cristina se echó a reir.


Situación: esta frase fue emitida por un hombre de 23 años, en una reunión informal, entre amigos. El contexto era de confianza y su estado anímico era normal.

Explicación del error: El primer error espontáneo que se produce es tropié; surge a raíz de la fusión de pie + tropezar. Es un error semántico que repercute en el nivel fonológico. El hablante está pensando en la acción de tropezar y su pensamiento queda fusionado con el elemento físico que realiza la acción “pie”. El segundo error de este primer ejemplo es “caille”. Se trata de un error de tipo anticipatorio, dentro del nivel fonológico, por la palabra que va a enunciar después “Cristina”.



2. A partir de mañana voy a fumar más poco.


Situación: conversación telefónica entre dos mujeres jóvenes, que se conocen desde hace tiempo.

Explicación del error: se trata de un error de sustitución entre las palabras “más poco” y “menos”. Se podría pensar que no es un error espontáneo, sino falta de conocimiento de la lengua por parte del hablante, pero debido a su nivel de estudios superiores y a que es la única vez que cometió este error lo consideramos como espontáneo. El hablante produce dos palabras “más poco” que equivalen a una “menos”. El emisor pensaba decir menos y dijo más y cuando se dio cuenta añadió poco, dando lugar a la combinación incorrecta de más poco.



3. No podía pantarme los bajalones de lo que me estaba riendo.


Situación: conversación muy informal y coloquial entre dos sujetos de 24 años, hombres, que están muy contentos y hablan muy deprisa.

Explicación del error: es un cambio de sufijos entre dos palabras. Es un error de intercambio entre dos elementos colgados[18]. El sujeto dice pantarme en lugar de bajarme y bajalones en lugar de pantalones. Se mantiene la terminación –arme y se intercambia la raíz pant y - baj- , y en el segundo error se intercambia baja- por panta- y se mantiene –lones. Este error indica que incluso los errores siguen unas reglas gramaticales de intercambio de raíces con raíces y sufijos con sufijos, pero no se mezclan. El sujeto emisor nunca habría cometido un error de tipo: bajapanta o armelones, por ejemplo.



4. El líder asesinato se postulaba como el principal candidato.


Situación: discurso formal que está enunciando un hombre de 30 años a un auditorio de personas que no conoce.

Explicación del error: ha habido un error de anticipación ya que el adjetivo asesinado pasa a asesinato, palabra que sí existe en la lengua. Esta anticipación se da con respecto al sustantivo que aparece al final de la frase, candidato. Este error espontáneo, dentro de un discurso formal nos demuestra que el discurso se planifica de antemano ya que la terminación de la última palabra se anticipa a una palabra que aparece en primer término de la frase.



5. ¿Tienes un encederor?


Situación: conversación informal entre dos hombres de 25 y 27 años.

Explicación del error: se trata de un error de tipo fonológico cuya única razón es de tipo fisiológica y articulatoria, ya que al sujeto le causa gran dificultad la articulación de la palabra “encendedor”.



6. Sara me dijo que me iba a llamar cada día y sólo me ha llamado esta vez una tarde.


Situación: conversación formal entre dos amigas de 28 años.

Explicación del error: Es un error espontáneo del nivel morfológico donde se produce un movimiento de palabras. El enunciado correcto habría sido “Sara me dijo que me iba a llamar cada día y sólo me ha llamado esta tarde una vez”. Como vemos por este error las palabras constituyen unidades discretas en el proceso de producción.



7. Me dijisteis que comprareis el coche. ( me dijisteis que comprara el coche)


Situación: conversación formal entre unos padres y un hijo de 25 años.

Explicación del error: Es un error en los morfemas flexivos del verbo. Se trata de un error de perseveración entre los morfemas de segunda persona de plural –isteis. Un morfema ya emitido en un enunciado reaparece después en una localización incorrecta dentro de esa misma emisión.



8. Vamos a este garito.
     - No me gusta mucho.
     - Te digo que vamos, que es un chico normal, digo un sitio normal.


Situación: Conversación informal e inconsciente entre dos hermanos de 23 y 21 años.

Explicación del error: Error de sustitución de la palabra sitio por chico. La palabra chico acababa de ser pronunciada por otra persona y el emisor la cruza con su emisión. Se trata de un error por contaminación del entorno y de sustitución por la forma, “chico” “sitio”.



9. Estas arañas no pueden ser de picadura. ( estas picaduras no pueden ser de araña)


Situación: conversación formal entre dos amigas de 23 y 21 años.

Explicación del error: Es un error espontáneo dentro del nivel morfológico de intercambio de morfemas flexivos. Con este error vemos que la unidad básica de significación en la lengua no es la palabra sino el morfema. La separación de las bases morfemáticas de sus afijos ( sufijos o prefijos flexivos o derivativos) pone de manifiesto que estos afijos funcionan como unidades de procesamiento independientes. El hablante intercambia las bases morfemáticas de los afijos araña y picaduras y cambia el orden de colocación.



10. Cuando estábamos en Inglaterra nos juntamos con todos los animale. ( alemanes)


Situación: grupo de amigos de edades entre 20 y 30 años. Conversación informal.

Explicación del error: Es un error espontáneo de sustitución por la forma. Ambas palabras, animales y alemanes, tienen una grafía y una articulación fónica muy parecida a pesar de que existan elementos distintos dentro de ellas. Aunque semánticamente no tienen nada en común, fonológicamente sí lo tienen, lo que explica la sustitución. En este caso observamos un error en la selección de la palabra en el diccionario mental por esa semejanza formal.



11. Me doy a bormir (me voy a dormir)


Situación: conversación informal entre dos amigas de 25 años.

Explicación del error: es un error espontáneo de intercambio articulatorio entre fonemas, o inversión.



12. Me labio el muerde (me mordí el labio)


Situación: conversación formal entre padre e hijo de 29 años.

Explicación del error: es un error de intercambio gramatical entre morfemas que afecta a la base de la palabra y a los morfemas flexivos de tiempo y persona.



13. ¡Qué bonita la camiseta que llevas! (es la blusa)


Aunque aparentemente se pudiera pensar que en este enunciado no hay error alguno, si estuviéramos en el contexto en el que se produjo vemos que el receptor de ese enunciado llevaba una blusa, no una camiseta. El error espontáneo que se aprecia es una sustitución semántica debido a la relación existente entre ambas palabras y el objeto mencionado, ya que las dos pertenecen al mismo campo semántico.



14. ¡ Pero si Alberto tiene novia.... perdón, tiene móvil!


Se trata de un error en curso del enunciado que se corrige inmediatamente después de cometerse. Este error se produjo en un contexto informal en una conversación entre amigas que habían hablado con anterioridad bastante tiempo de la novia que tiene Alberto. Una de ellas después de cambiar de tema le dice a la otra que debe llamar a Alberto y la receptora del enunciado comenta espontáneamente: “pero si Alberto tiene novia”, cambiando la entrada léxica móvil, por novia. El error se debe a que en la bandeja de salida del léxico todavía se encuentran palabras del tema anterior.



15. ¡Marta, abre la persiana!


Este enunciado es un ejemplo de sustitución semántica. En realidad lo que quiere que abra es la ventana. Ambas partes pertenecen al mismo campo semántico.



16. ¡ Rodrigo, no ha sonado el respertador!


Este enunciado ha sido emitido por un hombre de 24 años en un contexto informal y con actitud de enojo porque ha llegado a trabajar tarde a causa de que el despertador no había sonado esa mañana. El hablante trata de disculparse y habla con ritmo rápido, confundiendo reloj y despertador y fusionando los significantes de dos palabras que pertenecen al mismo campo semántico. Reloj + despertador ›respertador.



17. La verdad es que el oscuro lo veo futuro (el futuro lo veo oscuro)


El contexto en el que se produjo este enunciado es el siguiente: conversación coloquial en tono formal entre dos amigas. Se trata de un lapsus en el nivel de selección de las palabras. Las palabras se intercambian entre sí dando origen a un trueque de lexemas.



18. Muchas tardes, buenas gracias ( buenas tardes, muchas gracias)


Este enunciado se pronunció en el mismo contexto anterior. Se trata de un movimiento de palabras. Es un error en el nivel morfológico de anticipación. El hablante se anticipa a lo que va a decir después e invierte el orden de los lexemas.



19. Las casas de mi puerta .... ... (las puertas de mi casa)


En este error morfológico se aprecia un intercambio de palabras. Con este ejemplo podemos darnos cuenta de que la unidad básica de significado en la lengua no es la palabra sino el morfema. La separación de las bases morfemáticas de sus afijos (sufijos o prefijos flexivos o derivativos) pone de manifiesto que tales afijos funcionan como unidades de procesamiento independientes.



20. Esos coches están en la rueda ( esas ruedas están en el coche)


Error en el nivel morfológico donde se ve que la separación de las bases morfemáticas de los afijos de las palabras pone de manifiesto que tales afijos funcionan como unidades de procesamiento independientes. Anticipamos el lexema coche y le aplicamos los morfemas derivativos de la palabra a la que sustituye.



21. ¿Por qué me fijas tan miramente? ( ¿por qué me miras tan fijamente?)


Lapsus en el nivel morfológico donde se aprecia el conocimiento de las reglas gramaticales y de los morfemas derivativos.

Miras › fijas

Fijamente › miramente

Se ha producido un cambio de morfemas derivativos.



22. Mi coche va corriendo al madre. ( mi madre va corriendo al coche)


Error espontáneo en el nivel sintáctico. Vemos que el sintagma también es una unidad de planificación en el proceso de producción del discurso. Los dos sintagmas nominales (mi madre / el coche) conservan su organización interna y se intercambian dos tipos idénticos de constituyentes.




4. REFLEXIONES ACERCA DE LOS ERRORES ESPONTÁNEOS EN LA PRODUCCIÓN DEL DISCURSO ORAL


4. 1. ESQUEMA CLASIFICATORIO


Cuando los hablantes producimos, de manera natural y espontánea, enunciados verbales, estos mayoritariamente están bien formados; sin embargo, frecuentemente los hablantes no se preocupan por hablar correctamente, siguiendo la norma, sino que su habla se encuentra repleta de errores espontáneos. Estas dos posturas que a primera vista parecen contradictorias, conviven en armonía ya que la producción oral, desde un punto de vista comunicativo es exitosa, pero no lo es tanto desde la perspectiva gramatical.

Los errores del habla más comunes los podemos englobar dentro de lo que se llama disfluencias, o producción inapropiada del lenguaje, titubeos, pausas, pequeños errores, etc. Si tuviéramos que tener en cuenta las disfluencias verbales a la hora de registrar los errores espontáneos el porcentaje de estos subiría sensiblemente. Lo que sí podemos hacer es clasificar los errores que cometemos en el habla y obtener unos porcentajes de uso en cada uno de ellos.

El total de la muestra de errores extraídos de nuestro corpus, exceptuando las disfluencias verbales, es de 230 ejemplos. La siguiente tabla muestra los porcentajes con respecto a los errores cometidos por los distintos sujetos observados.


TIPO DE ERROR CÓMPUTO DE ERRORES PORCENTAJE
Perseveración
Intercambio fonético
Fusión
Anticipatorios
Sustitución semántica
Correcciones en curso
Sustitución por forma
Errores morfológicos
Errores sintácticos
21
22
20
30
73
19
20
9
9
9,52%
9,52%
9,52%
14,28%
30,8%
9,52%
9,52%
4,76%
4,76%



4.2. CONCLUSIONES


Sabemos que entender la forma cómo nuestro sistema cognitivo trabaja en el momento en que un error se produce y deducir por qué se hace de esa manera, es una tarea difícil. Gran parte de los enunciados verbales en los que se comete un error de habla se debe a que el emisor habla con rapidez y sin prestar demasiada atención a lo que dice por el tema de conversación, la situación en la que se encuentra y los interlocutores con los que interactúa. Todos estos factores influyen en el resultado de los enunciados emitidos.

A la vista de los datos que recogemos en la tabla de arriba, vemos que los errores por sustitución semántica son los más abundantes, seguidos, pero de lejos, de los anticipatorios y los de intercambio fonético. Hemos notado que los errores que más se cometen son aquellos que tienen que ver con el significado de las palabras y con las formas de las palabras: inversiones, fusiones, anticipaciones, perseveraciones. Los errores menos frecuentes, aunque también se recogieron, fueron los que se encuentran en el nivel de la oración.

Los errores por sustitución, sobre todo de un fonema por otro, son muy comunes en el habla espontánea. Estos se originan desde el proceso en el que la mente del hablante elige una palabra. Es como si en nuestra mente existiera un lexicon, o diccionario mental, con varias carpetas donde las palabras estarían clasificadas por su significado, su forma fónica y sus rasgos sintácticos. Estas carpetas mentales se combinan para poder elegir la palabra adecuada y esas palabras se depositan en una bandeja dispuesta para la emisión. Es en la combinación de estas carpetas donde se puede producir el error, combinando de forma incorrecta significado y significante. Los errores de sustitución, tanto semántica como fonética estarían provocados en el momento de elegir dentro de la carpeta de significado. Elegimos mal el campo semántico o dentro del mismo campo elegimos mal la entrada. Se ha observado que en los errores por sustitución estos se suceden frecuentemente entre antónimos y cohipónimos, mientras que en las fusiones de fonemas o morfemas estos errores son más comunes entre hipónimos y sinónimos.

 






Bibliografía


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Notas


[1] Fournié, M. (1887) Essai de psychologie, Paris.

[2] Para este estudio nos basamos en los trabajos de Garman, M. (1995), Psicolingüística, Madrid, Visor. Y de Gleason Berko, J. (1992) Psicolingüística, Madrid, Mc Graw Hill.

[3] Además de los 20 sujetos observados y grabados sus errores espontáneos, también hemos recogido errores que se cometen en programas de radio y televisión. Esto nos ayudó a corroborar datos dudosos que teníamos de nuestros informantes.

[4] Pillsbury , W.B. y Meader, C.L. (1928), The psychology of language. New York: Appleton.

[5] Lasheley, K.S. (1958) Cerebral organization and behaviour in the brain and human behaviour. Proceedings of the Association for Research in Nervus and Mental Diseases, 36, 1-18.

[6]No en vano el niño cuando adquiere sus primeras palabras es lo primero que tiene que deducir, que el lenguaje está formado por unidades discretas, que se separan.

[7]Esto se comprueba muy bien en los errores que se cometen en los grupos consonánticos como /pl/ y /fr/ donde se ve que están compuestos de segmentos individuales que en el proceso del habla se dividen e invierten.

[8]Los errores también se dan en las unidades fundamentales en la producción del habla como son los rasgos distintivos. Observamos errores de intercambio de un rasgo sordo por uno sonoro o viceversa. Sin embargo nunca veremos un intercambio de un rasgo distintivo de una consonante por el de una vocal. Este hecho apoya la teoría de fonológica de que los rasgos distintivos poseen una jerarquía, no son haces desordenados de rasgos distintivos.

[9] En este ejemplo, que hemos interpretado como error en el nivel de la fonología, también puede ser considerado como error morfológico, ya que afecta a unidades que no sólo son fonemas, sino también morfemas flexionales. Lo mismo sucede con el siguiente: “no se ha dada cuenta”, lo podemos interpretar como error morfológico pues afecta al participio verbal y se anticipa la vocal a como reflejo de una mala concordancia.

[10] Además el error también se produce por ser dos palabras que comparten significados y pertenecen a campos semánticos cercanos.

[11] En este ejemplo se puede ver que los grupos consonánticos /pl/ /fr/ están compuestos de segmentos individuales que en el proceso del habla se dividen e invierten.

[12]Ejemplo tomado de Berko y Bernstein.

[13]Estos ejemplos están tomados del “Corpus de errores espontáneos del habla”, de Susana del Viso Pabón, José Manuel Igoa y José Eugenio García Albea, manuscrito no publicado, Universidad de Oviedo. Estos errores que recogemos aunque se desvían de la norma gramatical siguen un patrón de la morfología: produció, por analogía con los verbos que hacen de esta manera el pasado simple; y funcionador por analogía con sustantivos derivados en –dor.

[14] Como señalan J. Berko Gleason y N. Bernstein Ratner, esta sintaxis mal formada debe aparecer en el nivel o fase de la producción del discurso en el que la estructura sintáctica de la enunciación se está planificando y construyendo. Vid. Psicolingüística, Mac Graw Hill, 2000.

[15] J. Berkko y N. Bernstein pp. 349.

[16] Garret, M. (1975) “The analysis of sentence production”. In G. Bower (ed.) Psychology of learning and motivation: Vol. 9. New York: Academic Press. Y Garret M. (1976) Syntactic processes in sentence production. In R. Wales & E. Walker (eds.) New approaches to language mechanisms ( pp. 231-256) Amsterdam: North Holland. Este autor encuentra que en el 85% de los errores originados por intercambio de palabras, los elementos implicados estaban situados dentro de un único nexus. Estos datos empíricos nos demuestran que lo que decimos lo planificamos a partir de unidades sintácticas de cláusula o nexus, aunque planificamos con bastante antelación lo que vamos a enunciar, ya que también se apreciaron errores espontáneos en elementos que pertenecían a distintas cláusulas.

[17] Para la recogida de datos y errores quiero destacar la colaboración de D. González Treviño y Karen de Lara García.

[18] Elementos colgados es cuando se da un cambio en la base de la palabra y el afijo se queda en su lugar.





— per citare questo articolo:

Artifara, n. 4, (gennaio - giugno 2004), sezione Monographica, http://www.artifara.com/rivista4/testi/errores.asp


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ISSN: 1594-378X



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