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Lazarillo de Tormes: Un estudio psicológico sobre la génesis de
personalidad e imposible maduración emocional de Lázaro de Tormes

Francisco Delgado Montero

 

CAPITULO IX.: SEXUALIDAD Y LIBERTAD: OBJETIVOS INALCANZABLES[1].



9.1- El "caso", revelador de la imposible maduración


Para el estudio de este complejo y engañoso "caso", verdadero motivo y finalidad de la obra, de esta "autobiografía", dividiremos el análisis del mismo en tres momentos: primero, la descripción del planteamiento general del autor, segundo, la descripción fenomenológica de los hechos, y tercero, la interpretación de los mismos desde la lectura psicoanalítica. Veremos en el análisis cómo el "caso" es el núcleo unificador de toda la novela: es su comienzo, su final y es el argumento base, siempre presente en el subsuelo de toda la trayectoria vital narrada de Lázaro de Tormes. Sólo sale a la superficie cuando nos lo recuerda la interpelación al destinatario de esta carta, el "Vuesa Merced", que de cuando en cuando el autor nombra.

El planteamiento general del asunto entre el Arcipreste, Lázaro de Tormes, la mujer del Arcipreste y "Vuesa Merced", el amigo del Arcipreste, está constituida, por tres (otra vez el número tres) trampas. Trampas entendidas como pautas o estrategias de conducta a través de las que un sujeto induce algún tipo de conducta en otro, a beneficio exclusivo del primero y con perjuicio frecuente del segundo.

La primera trampa es la petición misma por parte de "Vuesa Merced" a Lázaro de que le cuente por escrito lo que sabe de los rumores que circulan en Toledo sobre si su mujer es la manceba del Arcipreste. Pero,"si Vuesa Merced quiere saber, ¿por qué no se lo pregunta directamente a su amigo el Arcipreste?", podría pensar Lázaro; " él sí que sabe puesto que fue él quien me "casó" con su sirvienta y es él el que la tiene "día y noche" a su servicio", podría responder, evitando esta primera trampa de Vuesa Merced. Trampa en tanto que si dice que sí, que su mujer es la amante del arcipreste, como si dice que no, que los rumores son falsos, en ambos casos puede ser culpable: por consentidor o por ocultador de lo que todo el mundo sabe.

Pero Lázaro cae en la trampa y , obediente, responde al deseo de Vuesa Merced de que "se le escriva y relate el caso muy por extenso" (Ruffinatto, 2000, p.145). Lázaro cae en la trampa respondiendo, pero no con el tipo de respuesta que espera Vuesa Merced.- Al finalizar la última frase de la carta autobiográfica, es claro que "Lázaro" (es decir el autor) a su vez le ha puesto otra trampa a Vuesa Merced. y al Arcipreste. Todas las explicaciones o justificaciones implícitas en el relato de Lázaro equivalen a decirle a su superior: "Yo no le voy a sacar de dudas. No le voy a decir ni que sí ni que no son ciertos los rumores. En fin, no voy a contarle más de lo que Vd. ya sabe." A la primera trampa de la "coalición" Vuesa Merced- Arcipreste, Lázaro responde pues con una segunda trampa.

Pero no se queda ahí la carta de Lázaro. La carta lleva todavía otra tercera trampa destinada de nuevo a la autoridad. Lázaro cuenta toda su vida, la dura vida de Lazarillo de Tormes, el inocente niño huérfano, que ha logrado aprender tan bien las enseñanzas de todos los amos por los que ha pasado, que está donde está: de pregonero en Toledo, casado con la criada del Arcipreste. En "la cumbre".Esta tercera trampa podría verbalizarse de la siguiente manera por parte de Lázaro:

"Yo no les voy a sacar de dudas sobre el tema de los rumores, pero les voy a contar quién soy, desde el principio, para que al finalizar la lectura de mi vida, Uds. hagan lo que deban o quieran: me pueden absolver, me pueden condenar, me pueden creer, me pueden no creer, me pueden comprender. Pero sobre el caso, no les voy a sacar de dudas, porque justo en ese punto no hay ninguna duda como Uds. saben".

Genialmente el autor-Lázaro consiguió su propósito: con su ambigüedad e ironía la novela creó y sigue creando tanta confusión y tantas posibles lecturas como lectores. Como hemos visto, unos condenando esa educación corrompida, otros comprendiendo o intentando comprender al personaje, otros buscando al culpable, la Iglesia, La Inquisición, Carlos V, los judíos, etc. Pero ninguno del todo seguro de haber entendido bien lo que este pregonero escribió.


Pero, como se dice en el lenguaje de la judicatura, "vayamos a los hechos".

La boda con la amante del Arcipreste, la cuenta así Lázaro:


"En este tiempo, viendo mi habilidad y buen vivir, teniendo noticia de mi persona el señor arcipreste de Sant Salvador, mi señor, y servidor y amigo de Vuestra Merced, porque le pregonaba sus vinos, procuró casarme con una criada suya. Y visto por mí que de tal persona no podía venir sino bien y favor, acordé de lo hacer. Y así me casé con ella, y hasta agora no estoy arrepentido.
Porque, allende de ser buena hija y diligente servicial, tengo en mi señor arcipreste todo favor y ayuda..."
(Ed. A. Blecua,1975, pp. 172-173).

Así pues, en el último acontecimiento narrado de la vida de Lázaro, de nuevo un representante del clero le engaña y le utiliza como se utiliza a los títeres: haciendo hacer y decir aquello que el amo quiere. Porque en la propuesta de boda el Arcipreste le oculta lo más importante: que la novia , su criada, es también su manceba y que la boda de Lázaro y la criada taparía la situación ilegal de amancebamiento. Es decir, la boda es en beneficio del cura, y en perjuicio manifiesto de Lázaro, el cual, aceptando, se pone en una situación perseguida por la ley: la del marido que consiente un amancebamiento.

Como recuerda y escribe F. Rico : "...no ya "las mancebas de los clérigos", sino también


"los maridos dellas que lo consientan" fueron objeto frecuente de las provisiones legislativas de los Reyes Católicos, el Emperador y Felipe II. Pues como deploraba una pragmática de 1503, "muchas veces acaesce que, habiendo tenido algunos clérigos algunas mujeres por mancebas públicas, después, por encubrir el delito, las casan con sus criados y con otras personas tales..." (F. Rico, 1988, pp.174-175). Las penas aplicadas, como recuerda también este autor, llegaron a ser hasta "galeras perpetuas".

Cuando Lázaro se entera por los amigos, de las "habladurías" sobre las movidas noches de su mujer y de los partos anteriores que ha tenido, que confirman la sospecha de que no es, ni mucho menos, una fiel esposa, se produce esa magnífica escena, literariamente hablando, en la que están los tres ángulos del triángulo: Lázaro, su mujer y el Arcipreste. Lázaro informa de las habladurías, el arcipreste intenta tranquilizarle hablándole de "su provecho" y la mujer reacciona histéricamente. Esta es la conversación y el relato de la escena:


   "Que él (el Arcipreste) me habló un día muy largo delante della y me dijo:
   -Lázaro de Tormes, quien ha de mirar a dichos malas lenguas nunca medrará.Digo esto porque no me maravillaría alguno, viendo entrar en mi casa a tu mujer y salir della. Ella entra muy a tu honra y suya, y esto te lo prometo. Por tanto, no mires a lo que puedan decir, sino a lo que te toca, digo, a tu provecho.
   - Señor- le dije- , yo determiné de arrimarme a los buenos: Verdad es que algunos de mis amigos me han dicho algo deso, y aun por más de tres veces me han certificado que antes que conmigo casase había parido tres veces, hablando con reverencia de Vuestra Merced, porque está ella delante.
   Entonces mi mujer echó juramentos sobre sí, que yo pensé la casa se hundiera con nosotros. Y después tomóse a llorar y a echar maldiciones sobre quien conmigo la había casado. En tal manera que quisiera ser muerto antes que se me hubiera soltado aquella palabra de la boca. Mas yo de un cabo y mi señor de otro, tanto le dijimos y otorgamos, que cesó su llanto, con juramento que le hice de nunca más en mi vida mentalle nada de aquello, y que yo holgaba y había por bien de que ella entrase y saliese, de noche y de día, pues estaba bien seguro de su bondad. Y así quedamos todos tres bien conformes"
(Ed. A. Blecua,1975, pp.175-6)

La mujer, pues, hablando, tiene como objetivo hace callar, con sus gritos, todas las voces: la del Arcipreste, la de Lázaro y las voces chismosas de la calle. Todo termina en un pacto de silencio, con juramentos. La mujer fuerte se ha impuesto a sus dos hombres y ha puesto voz a lo que Lázaro reprime: su agresividad contra el Arcipreste, quizá por temor a la pérdida definitiva de esa mujer-madre (pensé la casa se hundiera con nosotros).

De todo el diálogo entre los tres personajes en torno a su "menage à trois", queremos destacar cuatro frases que sintetizan los cuatro temas de este "cuarteto", pues el cuarto personaje es la sociedad, el "qué dirán".

Primera frase, del arcipreste (intentando tranquilizar a Lázaro de las idas y venidas de la criada) : "Ella entra muy a tu honra y suya" (p.175).

Segunda frase, respuesta de Lázaro: "Señor, yo determiné de arrimarme a los buenos" (p.175).

Tercera "frase": Los juramentos y gritos de la mujer de Lázaro.

Cuarta frase de Lázaro, final del "cuarteto": "yo juraré sobre la hostia consagrada, que es tan buena mujer como vive dentro de las puertas de Toledo. Quien otra cosa me dijere, yo me mataré con él" (p.176).


Analizamos a continuación cómo este diálogo es la síntesis de todas las acusaciones que el autor ha ido desgranando página a página de su obra hasta llegar a esta "cumbre" tragicómica, que representa la escena de los tres personajes.

1) La frase del arcipreste sobre la honra, tema recurrente una y otra vez a lo largo de toda la obra, es una última vuelta de tuerca más a la insensatez del concepto de honra, vertebrador de esa sociedad; el arcipreste parece decirle a Lázaro :"Deberías sentirte honrado de poder acostarte con mi mujer, con la mujer que te regalo, como los trozos de carne, ropa y vino que os doy".Es decir, lo que es honra o no honra lo decide cada uno y el criterio de los demás, "el qué dirán", es muy secundario.

2) La respuesta de Lázaro "yo determiné de arrimarme a los buenos" (Hazas, 2000, p.140) se configura finalmente como la única guía- mandato parental, que Lázaro tiene a lo largo de su vida. Es una guía tan simple, tan deficitaria (es el consejo materno, sin apoyo o complemento de ningún consejo paterno), que Lázaro no puede discriminar la perversidad de los "buenos". El arcipreste es "bueno". Lázaro es un "tontilisto".

3) En estas relaciones interpersonales al margen de la ley, en este trío, la que manda, la que "aglutina" es esa mujer- madre primitiva que se exhibe sin control, en su deseo de cobijo del hombre- niño. La mascarada histérica de la mujer gritando, representa las apariencias que ocultan el hueco, la castración: como la honra del escudero, como los ritos religiosos del buldero, como los "buenos" sentimientos del arcipreste. En la escena de los tres no hay amor, sino deseo primitivo de fusión, al margen de la ley. Hay una evitación de la castración simbólica que supone la separación de la madre y la función de la ley paterna.

4) La última frase y juramento de Lázaro, "yo juraré sobre la hostia...", es la negación blasfema de la realidad, de la pérdida de la madre : la negación del matrimonio, la negación de lo sagrado, la negación de la amistad. En esa frase desesperanzada hay una sola afirmación: la de la bondad de la mujer (madre, como a continuación veremos), buena o mala, como todas, las que viven "dentro de las puertas de Toledo"



9.2. -El conflicto edípico en Lázaro de Tormes.


El conflicto edípico, con el que todo ser humano se enfrenta en su desarrollo psíquico, y que es el centro de los trastornos neuróticos , también es, en El Lazarillo de Tormes, el centro de toda la obra, es "el caso". Lo analizamos a continuación.

Lázaro de Tormes, ya pregonero popular en las calles de Toledo, se encuentra "de repente" con una propuesta peculiar de un cliente importante: la del Arcipreste de San Salvador, que le propone que se case con una criada suya. Y Lázaro, sin dudarlo, puesto que "de tal persona no podía venir sino bien y favor", acepta. Llama la atención que este pregonero hubiera estado sordo a los rumores que circulaban sobre la relación de amancebamiento entre el Arcipreste y su criada. Podemos interpretar que inconscientemente "no quería enterarse."

Pero ¿por qué Lázaro no quiere enterarse, por qué en lugar de elegir libremente alguna muchacha toledana como futura mujer, acepta sin más la primera oferta que su amo le hace, de boda?

Lázaro responde como si estuviera escrito que tenía que casarse con una sirvienta, amancebada, como su madre. Y amancebada para colmo con un clérigo, hecho que, como el amancebamiento de su madre con el negro Zaide, constituían delitos perseguidos por la ley, como Lázaro conoce.

Los graves acontecimientos de su infancia, sobre todo el ser testigo de que por dos veces un matrimonio, la pareja de sus "padres" se deshace a instancias de la ley, primero condenando a su padre a ir de acemilero a la guerra y después obligando a separarse a Zaide y Antona Pérez, le han puesto muy difícil a Lázaro ser libre para crear una pareja.

Se lo han puesto difícil porque en todo niño hay, en el complejo de Edipo, un deseo de separar a los padres, para sustituir al padre del mismo sexo y poseer al o a la de distinto sexo. Cuando la realidad "confirma" este deseo del niño/a, por muerte de uno de los cónyuges o por separación de los padres por otro motivo, el niño se siente tan culpable como si realmente él hubiera sido la causa de la pérdida o separación; como si su deseo fuera tan omnipotente que se hubiera hecho realidad.

Pero además, en la "biografía" de Lázaro, él tiene un papel "trágicamente" activo en la separación de Zaide y su madre. Lo cuenta en el tratado primero, después de numerar los hurtos de Zaide:


"Y probóse cuanto digo y aún más, porque a mí, con amenazas, me preguntaban, y como niño respondía y descubría cuanto sabía con miedo, hasta ciertas herraduras que por mandato de mi madre a un herrero vendí.
Al triste de mi padrastro azotaron y pringaron y a mi madre pusieron pena por justicia, sobre el acostumbrado centenario, que en casa del sobredicho Comendador no entrase ni al lastimado Zaide en la suya acogiese."
(Ed. Blecua, 1975, p. 94).

Después de la confesión forzada de Lazarillo, pues, separan y azotan a su madre y a Zaide. Esta es la narración de los hechos, que en su lectura psicoanalítica sugieren una fantasía edípica similar a la estudiada por Freud en su ensayo "Pegan a un niño" (1919). Desde esta perspectiva la fantasía del padrastro azotado remite al deseo inconsciente del niño de ser él el sujeto pegado, como autocastigo masoquista por sus deseos incestuosos que contiene a la vez un componente de excitación erótica: los azotes como un sustituto de los contactos sexuales.

Escribe Freud (p.1191):


De este modo, la fantasía de flagelación del niño es desde un principio pasiva y ha surgido realmente de la actitud femenina con respecto al padre. Corresponde también, como la femenina (la de la niña), al complejo de Edipo; pero al paralelismo por nosotros esperado entre ambas queda sustituido por una comunidad de otro género: la fantasía de flagelación se deriva en ambos casos del ligamen incestuoso al padre.

Ya adulto, como pregonero inconscientemente está repitiendo la escena: delatando, pregonando las fechorías de los otros, que serán castigados, Lázaro está repitiendo compulsivamente la escena infantil traumática de Lazarillo delator de sus padres.

Pero con la aceptación de la boda con la criada del arcipreste, repite aún más, repite toda la relación infantil con sus padres.

La criada es para Lázaro inconscientemente su madre: sirviente como ella, amancebada ilegalmente como ella, emparejada con un "buen" padre-clérigo, que les surte de aprovisionamientos materiales ( la misma lista de productos que aparecía en los que Zaide traía a casa) . Los únicos "piropos" que puede decir Lázaro de su mujer, es que "es buena hija y diligente servicial (criada)", descripción que es la de su propia imagen proyectada en ella; él se considera un "buen hijo" y un buen criado: lo de ser esposo le viene muy grande.

Lo que cambia en el argumento infantil es que ahora el padre- arcipreste le permite, le ofrece la posibilidad de acostarse con su mujer y vivir con ella, "en una casilla alquilada al lado".Es decir, " la realidad" le está ofreciendo satisfacer sus viejos deseos infantiles incestuosos con su "madre".


El conflicto edípico en Lázaro de Tormes es analizado por B. Brancaforte(1982,p. 560), desde una perspectiva parcialmente distinta; Brancaforte habla de una disminución paulatina de la agresividad de Lazarillo/Lázaro hacia las figuras paternas, desde la relación con el ciego cruel hasta el Arcipreste, con el que pacta compartir el objeto amoroso, la criada- madre(p.560). Sigue escribiendo este autor:


"La muerte del padre [ de su padre biológico], que significa en términos psicológicos el deseo de la muerte del padre, acarrea sentimientos de culpabilidad que se manifiestan por las "adversidades" y las "persecuciones" de la fortuna que se siguen en la vida de Lázaro, particularmente durante la estancia con el ciego y con el clérigo, hasta el castigo final del amancebamiento, en que el hijo hace revivir simbólicamente al padre en la figura del Arcipreste de San Salvador (...).El "padre" de San Salvador es quien determina el pacto abyecto, al que Lázaro tiene que someterse. Si no se recurriese al inconsciente, al deseo del hijo de reconciliarse con el rival para compartir el objeto de su anhelo, la madre, sería muy difícil poder explicar la pasividad, la falta total de libertad por parte de Lázaro frente a la decisión del Arcipreste.

Y sintetiza así su análisis del conflicto edípico:


La ambivalencia psicológica está en la base del pacto abyecto del final y explica la situación de borderline: el Arcipreste es el amigo y rival a la vez; la mujer de Lázaro es la querida del Arcipreste, como también la mujer y la madre simbólica de Lázaro; éste es el pregonero de la justicia, lo cual refleja el deseo del hijo de castigar y prevalecer sobre el padre y sobre el otro rival, Zayde, que se dejaron coger por la justicia. Lázaro está condenado asimismo a ser el marido cornudo y consentido, y a que se murmure de él como afeminado por haber aceptado su situación abyecta. El marido castrado es a la vez el que proyecta el deseo de castrar al padre ( pp.560-561).

Lázaro pues, hace un "pacto abyecto", dice Brancaforte, con el Arcipreste : ambos compartirán la misma mujer. Esta estructura, pacto, nosotros la percibimos en dos dimensiones, más que desde un carácter "abyecto": es un pacto que niega la ley, que lo sitúa en la ilegalidad, y es un pacto que encubre las fantasías homosexuales en la relación del Arcipreste y Lázaro.

De nuevo genialmente el autor describe a través de este triángulo, la única solución posible a una salida imposible: Lázaro no puede dejar de ser Lazarillo, ligado emocional y conflictivamente a sus padres "internos", no puede saltarse la ley (la ley del incesto y la ley que prohíbe que un marido consienta en que su mujer tenga relaciones con un clérigo), sin recibir el castigo implacable por habérsela saltado. Por tanto, con la aceptación de la "boda" con la criada del arcipreste, hay por una parte una fantasía de realización de los deseos infantiles de poseer a su madre, y por otra se autocastiga por estos deseos, poniéndose en una situación a merced de la ley, repitiendo exactamente el conflicto paterno. El ya puede ser otro "padre", otro marido, sobre el que en cualquier momento puede caer la ley con todo su peso; como les ocurrió a sus dos padres anteriores.

Lo que parece que Lázaro quería evitar, no ser un perseguido por la justicia, vivir tranquilo y seguro ahorrando algo para su vejez, es justamente lo que está repitiendo: la justicia en cualquier momento puede romper su matrimonio y ser castigado.

Lázaro de Tormes no puede resolver su conflicto edípico. No puede, como hace el sujeto en un desarrollo normal, renunciar a la madre como objeto de su deseo, identificarse con el padre y reconocerse como hijo para ser él mismo padre. Después de la desaparición del padre en su infancia, no hay una figura paterna sustitutoria con la que identificarse en el camino hacia la maduración, en el camino hacia la sexualidad, que es ese camino simbólico hacia Toledo. Pues, como ha señalado lúcidamente H. Sieber (1978), la estructura de relación del triángulo Antona-Zaide-Lazarillo, en Salamanca, es idéntica al triángulo de Toledo: criada-Arcipreste- Lázaro. En su análisis Sieber da cuenta también del paralelismo entre la figura del mayordomo a cuyos oídos llegan los hurtos de Zaide y su relación con Antona, y la figura de Vuesa Merced a cuyos oídos llegan los rumores del triángulo Arcipreste- criada-Lázaro, el "caso". Escribe Sieber:


The symmetrical relationship between the domestic arrangements in Salamanca and in Toledo is self-evident in the following diagram:

CASO
A Mayordomo | A1 Vuestra Merced
  |  
B Antona C Zaide | C1 Archpriest B1 Criada
D Lazarillo ---------------------------------------------------------------------- D1 Lázaro

The function of each carácter is determined on the basis of his identity within the organitational pattern of an identical structure. The triangle Antona-Zaide-Lazarillo is a preview of the final triangle Criada-Archpriest-Lázaro, with Lazarillo- Lázaro being the explicitly named common denominator of both structures.(….) The mayordomo discovers that the rumors about Zaide and Antona are true; Vuestra Merced requests Lázaro to write a report - his Vida- which also corroborates the truth of the caso. One important difference between the two incidents is that in the first the outcome is included as part of the narrative; in the second it is left unwritten. (Sieber, 1978, p.7-8).
(La relación simétrica entre los arreglos domésticos en Salamanca y en Toledo es evidente por sí misma en el siguiente diagrama [ver más arriba]. La función de cada personaje está determinada por la base de su identidad dentro del modelo organizacional de una idéntica estructura. El triángulo Antona-Zaide-Lazarillo es una vista previa del triángulo final Criada-Arcipreste-Lázaro, siendo Lazarillo-Lázaro el denominador común explícito de ambas estructuras (....) El mayordomo descubre que los rumores sobre Zaide y Antona son verdad; Vuestra Merced pide a Lázaro escribir un informe - su Vida- que corrobora también la verdad sobre el caso. Una diferencia importante entre los dos acontecimientos es que en el primero el final está incluido en la narración; en el segundo el final aún no está escrito). ( Traducción nuestra).

Aunque Sieber sigue afirmando a continuación que la diferencia más importante entre las dos situaciones es que, en la primera, Zaide es un sirviente del mayordomo y, en la segunda, Vuestra Merced es el amigo y protector del Arcipreste, a nosotros nos parece que la diferencia más importante es la que Sieber acaba de expresar: el hecho de que en la escena final el futuro aún no está escrito. Pues aunque desde el punto de vista de la compulsión a la repetición el argumento se seguirá repitiendo básicamente, el autor abre la puerta hacia un futuro en suspenso que aunque amenaza con repetir el pasado, queda imaginariamente abierto.


No hay un padre salvador que con su ley corte la díada infantil madre- hijo, el vínculo incestuoso; el arcipreste de San Salvador sólo quiere salvarse a sí mismo, utilizando a Lázaro como tapadera de su amancebamiento. Como escribe S. Zimic (2000, 66) el Arcipreste, que, como representante de la Iglesia, debería unir a la pareja en la ceremonia de la boda, lo que hace es separarlos.


Con este Arcipreste depravado y anticristiano se dramatiza de modo evidente la diabólica perversión de la severa amonestación divina de que "lo que Dios juntó no lo separe el hombre". El Arcipreste separa a Lázaro y a su mujer en el mismo acto en el que pretende, con brutal cinismo, unirlos en matrimonio.

Lázaro pues, bloqueado por los conflictos emocionales infantiles no resueltos de Lazarillo, se queda perversamente amarrado a esta peculiar pareja parental, el arcipreste y su criada, que le sirven, psíquicamente hablando, para una solución de compromiso, función de todos los síntomas neuróticos: como seguridad ante sus inseguridades infantiles sobre la pareja de los padres, como realización infantil de sus deseos incestuosos y finalmente como castigo por sus sentimientos de culpa a causa de estos deseos.

El relato termina con el protagonista a merced de los rumores y, por tanto, de la justicia, de la ley, que puede actuar en cualquier momento. Lázaro está en la cuerda floja, de la que puede caerse, convirtiendo su "cumbre" en una dolorosa caída, que repite la de su padre, y que arrastraría en ella no sólo su matrimonio, sino también su trabajo de pregonero. Pues, en gran parte, este trabajo parece depender de las influencias del Arcipreste y además es un puesto "real" que exige del funcionario una buena conducta privada y pública.

Lázaro de Tormes, víctima de traumatismos infantiles decisivos para su evolución, causados por la justicia de la España imperial, aprendiz de un rosario de amos pervertidos en lo más esencial de su naturaleza y de su función social, casi todos ellos clérigos, que repiten uno tras otro el mensaje de que el componente del entramado social es la mentira y la apariencia, se va convirtiendo progresivamente en un neurótico tontilisto, que no sabe dónde está lo bueno y lo malo, excepto para el tema de la supervivencia y tampoco claramente, como no lo sabe la sociedad que le ha integrado.

Es un sujeto inmaduro, incapaz de elegir libremente y de acceder a una sexualidad libre y responsable. Es el "producto" determinado por esa sociedad en crisis, que no tiene un consenso mínimo sobre ética y conducta social: es una sociedad corrompida. Esta es la tesis que, creemos, sostiene el autor, desde este discurso paródico, carnavalesco, libre de ataduras... desde la clandestinidad.

Pero, ¿a quién van dirigidos estos gritos de pregonero enmascarado? ¿A quién y para qué escribir este mensaje?.



9.3 -Una carta que busca destinatario.


Al finalizar la lectura de La vida de Lazarillo de Tormes, tan llena de humor, tan incisiva, tan ambigua, el lector no tiene la sensación de que ya está todo claro, de que está entendido el mensaje de la carta; ni mucho menos. Al contrario, al lector atento le surgen múltiples interrogantes que conciernen no a pequeños detalles, sino a la intencionalidad general, al para qué, al qué, a qué destinatario. De otra manera, surgen las preguntas: ¿Qué quiere decir este relato en primera persona de Lázaro? ¿ Quién será y qué representará el misterioso "Vuesa Merced"? ¿Qué habrá pretendido el autor escribiendo esta historia tan insólita?.

Espontáneamente estas preguntas nos conducen de nuevo al Prólogo, únicas líneas en las que Lázaro-autor, sugiere algo, aunque tan poco que parece medir sus palabras; el Prólogo finaliza así:


"Y pues Vuestra Merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parescióme no tomalle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona, y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria con fuerza y maña remando salieron a buen puerto." (Ed. R. Hazas, 1989, pp. 62-63)

En este prólogo concreta el objetivo de la carta: responder a la petición de V. M. de que "le escriba y relate el caso muy por extenso", aunque no explicita qué o cuál es "el caso". Habla del destinatario, V. M., pero no da de él ni un dato más a través de toda la obra. Habla previamente de "motivaciones"para escribir: del común deseo de alabanza, como móvil en las artes y en las letras. Y pone varios ejemplos de este deseo de alabanza. Con el primer ejemplo, con el del soldado que sube el primero en la escala, precisa que este "deseo de alabanza le hace ponerse al peligro".- El autor, que no es un "héroe" como ese imaginario soldado, ha decidido escribir, pero ocultándose, valiéndose de un personaje. Confiesa que él "no es más santo que sus vecinos", que no va por tanto a arriesgar su vida, por mucho deseo de alabanza que tenga.

Y finalmente en este Prólogo hace decir a su personaje Lázaro, el claro interés de que se sepa lo ocurrido "desde el principio, porque se tenga entera noticia de mi persona", para mostrar a los ricos, a los poderosos, a los nobles, a aquellos con los que Fortuna ha sido generosa, que ellos tienen menos méritos (cuán poco se les debe), que este humilde personaje que de niño huérfano y mendigo ha llegado a ser, gracias a su "fuerza y maña", pregonero de Toledo, es decir tener un puesto "real", aunque sea el inferior de la escala social.

Dividimos pues, a continuación, la síntesis de este acto de escribir La vida de Lazarillo de Tormes en tres apartados, es decir en las tres posibles respuestas a las tres preguntas antes formuladas:

a) ¿Qué es lo que ha escrito concretamente? ¿Qué contenido tiene la carta?

b) ¿A quién escribe? ¿Quién es o qué representa "Vuesa Merced"?

c) ¿Para qué escribe, si no es por dinero, ni por deseo de alabanza?



a) Lo que escribe en su carta-biografía el autor es lo siguiente, subdividido en niveles de comunicación, desde el más obvio, al más latente o encubierto:


a-1. Narra la vida frustrante y azarosa, de un sujeto que se podría calificar de "típico" en la España de la primera mitad del siglo XVI, de origen humilde, no sobresaliente en nada, excepto en asimilar bien las pautas de conducta de la sociedad que le rodea.

a-2. La narración de esta vida, muestra o demuestra la corrupción de esta sociedad, sobre todo en algunos ámbitos: la administración de la justicia, la práctica anticristiana de los representantes de la Iglesia, la política antisocial con los mendigos y la inmovilidad en la estratificación social, con los privilegios de unos estamentos y la marginación de otros.

a-3. En un nivel menos manifiesto se puede "escuchar" un mensaje ético del autor: El mensaje de que no se puede juzgar, ni menos condenar, a un "pobre hombre", a un "tontilisto", cuyas circunstancias de vida familiar y social, no le han permitido madurar más, ser distinto a como es.

a-4. Más subyacente, pero visible a través de lo paródico, de lo irónico, está en el autor la condena a la sociedad, al "sistema" en terminología actual, en su falta de valores religiosos, éticos, sociales, de oportunidades para la movilidad social. Es esta sociedad la que crea "Lázaros de Tormes".

a-5. En un último nivel más latente, pero sugerido en el último párrafo con el que termina la obra, con su implícita carga de ironía por yuxtaposición literaria entre la "prosperidad" de Lázaro y la entrada victoriosa del Emperador, hay un mensaje crítico general a la política imperialista de Carlos V, que parece necesitar hombres peones, con la espada en ristre, pero que no pueden conquistar ni a una mujer como esposa, es decir, no auténticos hombres. Este es el párrafo final: "Esto fue el mesmo año que nuestro Victorioso Emperador en esta insigne ciudad de Toledo entró, y tuvo en ella Cortes, y se hicieron grandes regocijos, como Vuestra Merced habrá oído. Pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna" (Ed. R. Hazas, 1989, p.141).


a-6. Finalmente por debajo de estos niveles conscientes de comunicación, en un nivel inconsciente, a lo largo de este estudio hemos podido descubrir cómo el autor ha ido describiendo intuitivamente las etapas del desarrollo cognoscitivo y emocional de su personaje, Lazarillo y luego Lázaro de Tormes, según los principios actuales de las teorías del desarrollo y del concepto de evolución de la teoría psicoanalítica. (Este hecho confirma el extraordinario nivel de conocimiento de la naturaleza humana que poseía el anónimo autor).



b) El destinatario de este mensaje es, obviamente, el poder, el poderoso (alguien por encima jerárquicamente del arcipreste de San Salvador, su amigo y servidor), que podía referirse a alguien concreto, ( desde el propio Emperador, como sugiere Ruffinatto[p.380], a cualquier alto consejero o funcionario que el autor tuviera en su mente ), o un símbolo de la clase en torno al poder. Alguien que puede entender que La vida de Lazarillo de Tormes es una metáfora de una gran parte de la sociedad española que gobierna Carlos V.



c) La finalidad última para la que el autor escribe esta obra dirigida al Poder, es, en contra de lo que pudiera superficialmente parecer o desprenderse de este relativismo a ultranza del autor, su deseo por una parte individual, psíquico de hablar, de denunciar, de ejercer la libertad creadora aunque sea desde el anonimato, y su deseo de transformación social; su deseo de que la obra se lea y la lean los poderosos con la esperanza de que reaccionen, de que cambien esa sociedad corrompida y esclerosada.



Al finalizar la lectura del Lazarillo nos encontramos con su autor; con su capacidad de intuición de la psique humana, que ha ido describiendo "sin saber"que lo estaba haciendo, todo el proceso evolutivo emocional de un sujeto, desde su infancia, pre-pubertad, adolescencia y paso fallido a la etapa adulta. Pero como efectivamente la palabra dice del sujeto hablante más que lo que el sujeto dice que dice, el autor también ha hablado de sí mismo más de lo que él ha supuesto.



El autor del Lazarillo ha hablado de su vida, de sus frustraciones y de posibles importantes pérdidas en su infancia,(quizás nunca sabremos cuales exactamente, si fueron pérdidas relativas a una identidad hebrea, pérdidas de alguna de las figuras parentales o pérdidas más simbólicas).Estas "pérdidas" y otras experiencias traumáticas, han bloqueado aspectos de su crecimiento personal de adulto.

También ha hablado de su negativa experiencia como alumno de maestros (posiblemente clérigos) que siente que no le han ayudado en el camino hacia la madurez de hombre libre y responsable. Y también parece expresar que aunque los demás le vean en la "cumbre" socialmente hablando, él se percibe a sí mismo instalado en una cumbre que pone muy en cuestión, que para él no es tal cumbre, sino una posición ambigua entre sus deseos y los insalvables obstáculos que la frustrante realidad social le ha puesto.

Pero estos obstáculos no le han bloqueado tanto hasta el punto de que no esté lo suficientemente satisfecho consigo mismo, como para no poder disfrutar de expresarse, de hablar, de ejercer su libertad de ciudadano y artista creador de nuevas formas de escritura, de nuevos personajes, de nuevos modos de percibir y contar lo real y lo imaginario indisolublemente unidos en la mente humana.



Esta lectura y estudio del Lazarillo nos ha sumergido en la peculiar y única experiencia de encuentro que implica el acto de leer, de "escuchar", un texto literario, una obra de arte: el encuentro del autor con el lector, el encuentro del inconsciente del autor con el inconsciente del lector. Este mutuo y doble encuentro es el que está en la base del carácter polisémico que este texto tiene y que como metáfora que es de una realidad experienciada, se abre a múltiples interpretacione

Nuestro acercamiento, nuestra tarea de análisis del texto, concebida según los principios de la psicología y de la teoría psicoanalítica ha consistido básicamente en leer lo"no escrito", en escuchar"lo no dicho": en una palabra en "crear" el inconsciente del texto que surge como fenómeno nuevo en el proceso de lectura-escucha.

 






Notas


[1] (nota editorial) Publicamos aquí, por gentil concesión de su autor, el último capítulo de la tesis doctoral de Francisco Delgado Montero. El asunto nos parece de sumo interés y el valor científico de la investigación, incuestionable. Le expresamos, pues, al dr. Francisco Delgado nuestro sincero agradecimiento por la oportunidad que quiso brindarnos con su generoso ofrecimiento.





— per citare questo articolo:

Artifara, n. 5, (gennaio - dicembre 2005), sezione Addenda, http://www.artifara.com/rivista5/testi/lazarillo.asp


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ISSN: 1594-378X



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